jueves, 27 de septiembre de 2007

Los dilemas de la vida

  • Bañarme: 12 min
  • Afeitarme: 8 min (sí, creo que debería bajar un poco estos tiempos)
  • Ver la temperatura en TN o crónica: 2 min (nunca me acuerdo qué canal es Crónica)
  • Cambiarme (traje): 15 min* (encontrar medias de traje, no me resulta fácil)
  • Cambiarme (no traje): 10 min*
  • Estirar la cama: 0 min (vivo con mi mamá...)

  • Desayunar livianito: 5 min
  • Desayunar un poco más: 9 min
  • Mandar algunos mails: 5 min
  • Armar un bolso para ir al gimnasio: 8 min (revisar bien que no elijo 2 remeras, no olvidarse calzones, ojotas, desodorante... muchas cosas!!!)
  • Asegurarme de que tengo llaves, billetera, celular, anteojos, etc.: 1 min
  • Volver porque me olvidé las llaves: 2 min
  • Volver porque me olvidé la billetera: 4 min* (ya había salido, porque tenía las llaves...)
  • Viaje en subte hasta la oficina: 15 min
  • Esperar un subte en el que me pueda subir: 16 min
  • Caminar desde el subte hasta la oficina: 4 min*
  • Comprar algo en el kiosko antes de entrar: 6 min* (2 de caminata, 2 de elección, 2 de buscar cambio)

* valor que se duplica cuando llueve

(Si esperan un "Llegar temprano a la oficina, no tiene precio, para todo lo demás existe Mastercard", se equivocaron)

Hice las cuentas: en el peor de los casos, me puede llevar hasta 107 minutos tooodo lo que tengo que hacer cada mañana desde que me levanto hasta que llego a la oficina.

Entonces, qué hacemos? Nos levantamos 2 horas antes de entrar a la oficina???
(No se olviden que a todo esto encima le tengo que sumar hora y media de snooze...)

No, recorto: o no me baño, o me baño pero no me afeito, o no desayuno, o desayuno rápido, o me banco que me apoyen todo el viaje en subte con tal de subirme en uno más lleno, o evito pasar por el kiosko antes de entrar a la oficina.

Si salgo a la oficina sin bañarme, sin afeitarme, sin ver la temperatura, sin desayunar, haciendo un esfuerzo por no olvidarme nada (o si me lo olvido no lo vuelvo a buscar), no voy al gimnasio tardo solamente 30 minutos.

Claro, el único problemita es que mi día termina resultando una mierda, pero todo sea por no levantarme a las 7 de la mañana !!!

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miércoles, 26 de septiembre de 2007

Una especie en extinción

Desde el desembarco de la fotografía digital en nuestra rutina diaria, ya nada fue igual. Cambiamos rollos por memorias digitales, fundas por megapixels y cámaras descartables por pilas recargables.
Todos disfrutamos las maravillas de mirar la fotos calentitas, a las pocas horas de haberlas tomado, mandarlas por mail o ponerlas en "blogs", "photologs" y todo lo que termina con logs (como "Kellogs")

Pero nos olvidamos de una víctima silenciosa que esta evolución se cobró: las fotos de cumpleaños.

Claro, todos llevamos la cámara a las vacaciones y después elegimos algunas y las imprimimos pero quién imprime las fotos de cumpleaños?


Qué pasa? Ya no nos gustan más las fotos con gente soplando velitas en álbumes finitos y blanditos, de los que tan difíciles son de meter en los compartimentos transparentes.

Desde aquí, un llamado a la solidaridad: si alguien tiene una foto EN PAPEL, con alguien soplando números con velitas arriba, me avisa y me la manda. (De última le saca una foto digital y me la manda por mail... qué le vamos a hacer?)

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jueves, 20 de septiembre de 2007

Sabiduría oriental

Era un miércoles 19 de Septiembre de 2007 como cualquier otro.
Apenas pasaditas las 7 de la tarde, ese horario en donde empieza a picar un poco el bagre y el mundo se divide en 2 mitades exactamente iguales: los que prefieren atacar al dragón interior con un alfajor de chocolate de 3 capas y los que dada la cercanía de la cena, optan por lo salado.

Bajé del subte, subí las escaleras de la estación Medrano muy despacio y ahí estaba ella...

La miré y me dije "Claro... cómo no se me ocurrió antes?"

Pero si desde chico, veía a la gorda Rita a la vuelta de mi casa, en la gallitetería de 24 de Noviembre y San Juan agarrarse una entre lata y lata, para que el día ses más llevadero... Será ésta la famosa sabiduría oriental de la que tanto se habla?

A la salida de la estación, hay un quiosco chiquitito, que tiene ventanita para los 2 lados: para la avenida y para la escalera del Subte. Casi que uno podría salir, comprarse algo en el quiosco y volver a subirse al coche rojo de la línea B sin respirar ni una gota de aire fresco.

En ese quisquito, atiende una Sra. china (o japonesa o peruana, no solo no sé sino que tampoco es importante... tenía ojos rasgados).

No vi el acto completo, pero lo vi lo que necesitaba.

Lo justo y necesario para que la sonrisa me durara 3, 4 cuadras y hoy le dedique esta pequeña reflexión.

La Sra. se estaba llevando a la boca una papafrita, de esas de paquete, bien finita, pero grasosa como tiene que ser una papa frita de paquete.


Tony Blair engrasándose las manos

Cuando la papa ya estaba segura y ella pudo sacar la mano para agarrarse otra, vi que entre la mano y la papa, había algo más... algo raro, algo que conocía, pero que nunca había visto entre una mano y una papa frita de paquete.

No, Sres., no era un hilo de baba hediondo. Era una bolsa de nylon, de esas chiquititas que los que atienden en un almacén se ponen en la mano antes de meterla en una lata llena de galletitas de chocolate, para agarrar algunas y pasarlas a la bolsa con la que depués uno se va a su casa.

Y resulta que ella, la china, estaba usando una bolsa de estas para comer papas fritas del paquete sin engrasarse las manos. Una genia !!!

Cuántos paquetes de papas fritas habré dejado de comer en mi vida, porque me quedaban las manos todas engrasadas y no podía agarrar las monedas para el colectivo o estaba por ver a alguien y no daba para andar con las manos todas brillosas o chupándome los dedos.


Y pensar que todo se resolvía con una simple bolsa de nylon...


Desde aquí, me pequeño homenaje a la china del quisquito de la estación Medrano del Subte B. Si pasan por ahí, a eso de las 7 de la tarde y la ven llevándose una papa frita de bolsa a la boca, no dejen de saludarla de mi parte y decirle que es una fenómena.

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martes, 18 de septiembre de 2007

VENDO O PERMUTO VESICULA

La selección natural, es el término con el que Darwin se refirió al proceso mediante el cual las especies van progresando lentamente hasta desarrollar sus mejores atributos. Las jirafas tienen el cuello largo, producto de que un día nació una con el cuello un toque más largo que las demás y eso se fue pasando de generación en generación...

Entiendo que lo mismo va a pasar con los seres humanos, con lo cual dentro de una cantidad x de años (tal vez 200, tal vez 1000), los hombres van a tener algunas particularidades distintas a las que tenemos hoy en día.
En exclusiva, para los lectores de estos reflexiones, un adelanto del hombre del futuro:

  • Apéndice: chau. Nadie sabe para qué sirve, todos saben que se puede sacar y el mundo sigue adelante
  • Vesícula: chau. Algunos saben para qué sirve, pero se puede sacar y las cosas siguen igual.
  • Dedo meñique de mano izquierda: el de la derecha a veces da una mano con las teclas que queda medio lejos, pero el de la izquierda, no sirva para nada. Chau.
  • Cejas más finitas: nunca conocí a nadie que se quiera agregar cejas. Todo el mundo se las quiere depilar para tenerlas más finitas. Entonces, por qué no venir de fábrica con cejas finitas?
  • Más huesos con nombres graciosos, que se sumen a "homóplato", "clavícula", "tibia", "radio". No sabría decirles donde van a estar, pero seguro que van a venir.
  • Pies con menos dedos. Si igual se separan solo en 2: el gordo por un lado y todos los demás por otro (o acaso aluguien puede levantar solo el tercer dedo del pie sin levantar los otros...? quiero fotos). Solo se los puede individualizar a la hora de pasar corriendo al lado de un mueble y engancharse y hacerse mierda solamente el chiquito.
  • Pelo en el pecho: eso va a venir de fábrica para todos, hombres y niños. No hay nada más sexy que un hombre con pelos en el pecho, eso lo sabemos todos...

Y para los que estaban preocupados por las que acaso son nuestras mejores virtudes, aquello que nos diferencia del resto de los animales... a no preocupar: vamos a poder seguir tirándonos peditos y sacándonos los mocos con la misma facilidad que hasta ahora !

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lunes, 17 de septiembre de 2007

La otra tarde vi llover...

Vi gente correr
y no estabas tú...


Llegué a la triste conclusión de que la lluvia es una mierda.

Pero esto no lo siento así desde siempre.
Incluso cuando era más chico, no sé, 15 tiernos añitos ponele, disfrutaba como un loco la lluvia.
Es más, las lluvias de verano eran una aventura, de andar con pantaloncitos cortos y remera, mojarse más que en una pileta e incomodar a cuanto viejo se podía sentándose medio arriba de la cola del piloto, que quedó a medio desacomodar en el asiento de al lado del colectivo.
Será que en aquella época no tenía celular, que si se moja medio que hay que tirarlo a la basura.. O tenía una de esas billeteras de lona, que adentro tenían solo pavadas y pocos billetes (a decir verdad, muchas más monedas que billetes) así que si se empapaban uno no sufría tanto... La ropa era lo de menos. Qué pantalón cortito no se seca en apenas un rato?

Ahora resulta que caen 2 gotas y ya estoy puteando. Nunca que se larga, tengo un paraguas encima. Y si de casualidad hay un paraguas por ahí dando vueltas, seguro que piso una baldosa floja y me embarro la gamba hasta la rodilla. Tanto hacer malabarismo me meto las manos en el bolsillo para que no se moje el celuar, ni se arruine la billetera tan linda de cuero, tratando de no resbalarme porque si agarro envión no me para nadie (tengo las manos en los bolsillos, a no olvidarse) y seguro que la gran mochila impermeable que me costó un ojo de la cara (pero que valió la pena, porque es impermeable!!!) deja de serlo cuando llueve como si fuera la última vez.

Tengo un montón de chistes de lluvia
- Llueve como en España: de arriba para abajo
- No llueve más... ni menos, llueve igual que antes
- (lloviendo a más no poder) No sabés si va a llover hoy?
- 2 gotas más y llamo a Noé para que me venga a buscar en arca.

La cara de culo que puedo poner si alguien me llega a decir alguno de estos chistes cuando estoy empapado hasta las tarlipes, tiritando de frío, despeinado, con el celular a medio sonar, los pañuelos descartables arruinados, las 2 botamangas embarradas y mi mochila hecho un colador...

Cuando de chicos aprendimos el ciclo del agua, que se evapora, forma nubes, llueve, llena lagos, se evapora y empieza de nuevo, se equivocaron.

El verdadero ciclo de la lluvia es: de chico te retan, para que no te mojes ni te enfermes, de joven te mojás y te enfermás y re retan por eso y de viejo choto, cuando ya nadie te reta y podés hacer lo que quieras, lo que querés es que no llueva.

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