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lunes, 29 de agosto de 2011

Bajame la persiana

Con motivo de nuevo mobiliario instalado en el dormitorio de mi domicilio particular y la impericia del carpintero berreta que lo fabricó e instaló, la persiana rosa peligrosamente la mesa de luz. No, la mesa de luz no se puede cambiar de lugar. No, la cortina no se puede mover.
Este erótico contacto entre el contrapeso de la cortina y la firme madera de la mesa de luz deriva en un insoportable tic tic tic tic tic tic tic que hace las delicias de mis nervios.
Lo llamativo es que este ruido no es permanente pero incluso con las ventanas cerradas la cortina se balancea para hacerle el amor a la mesita. Entre los posibles motivos de esta cadencia se cuentan los siguientes: a) un fantasma; b) leyes físicas que expliquen que al movernos nosotros, una masa de aire se desplace y genere el movimiento descripto; c) la ausencia de topetina en la esquina de la puta mesita.

Si alguien sabe de un cazafantasmas de confianza por favor me avisa.

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miércoles, 23 de febrero de 2011

Paradojas de la vida

Desde que empecé terapia, fui bajando lentamente mi participación en el blog.
Hasta casi desaparecer, te diría.


Pienso seriamente en dejar terapia. Este blog se lo merece.

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miércoles, 26 de enero de 2011

100 caciques por cada indio

Al menos a mí, no me dan las cuentas. A cada uno que le preguntás de qué labura te contesta algo como "Soy el responasble de todo lo que tiene que ver con..." o "Yo manejo el área de...

¿Qué anda pasando, muchachos? ¿Somos todos jefes ahora?

Por suerte la mayoría pisa el palito y en la conversación menciona al jefe de su jefe, de su jefe. Pará un cachito: tener 3 jefes (y que ninguno de ellos sea el CEO) te convierte a vos en el cadete. O "el máximo responsable de todo lo que tiene que ver con la mensajería y el ensobrado" si preferís.

No jodamos.

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jueves, 16 de diciembre de 2010

Dime en qué andas y te diré quién eres

En cualquier semáforo, garage o desarmadero que se precie, se puede descubrir que se maneja todo tipo de vehículos, que hay autos de todos los colores y tamaños y muchas veces uno se sorprende viendo detrás del volante un conductor que no parece coincidir con el coche que lo contiene.
¿Hay alguan relación entre el vehículo y quien lo maneja?
Claro que sí y claro que no.

Claro que no porque no todos los que manejan el mismo auto son iguales. Sino sería una boludez mayúscula como el horóscopo o el genoma humano. Sin embargo, ¿qué sería de este humilde espacio sin atribuir mágicas asociaciones a sucesos independientes e inconexos?

Autitos pisteros y costosos de forma cuadrada: En la categoría donde podríamos incluir el VW Golf, el Mini Cuper y/o el último Suzuki Swift se encuentran jóvenes o adultos inmaduros, gustosos del placer carnal a cambio de vil dinero (cogerse putas, bah) con problemas de autoestima y fuertemente necesitados de que la gente le toque bocina para homenajearlos y los amigos se peleen por subirse adelante. Ellos no saben que esa pelea responde a lo incómodo que es subirse o viajar en el asiento de atrás.

Autos redondeados de pequeña cilindrada y bajo precio: Incluimos en la categoría el Chevrolet Corsa de 3 puertas, el Suzuki Fan, el Ford Ka y el Gol Power, no porque todos sean necesariamente iguales, sino porque todos entran en la cateogoría de autos "chotos". Por auto choto nos referiamos a autos que con $100 se llena el tanque y se pueden hacer 1.500 kms sin parar pero cuyos habitantes prefieren parar cada 90 kms porque les arden los pies de lo cerca que está el motor del habitáculo. La enorme ventaja es que si uno les pone GNC ni se nota en el funcionamiento del vehículo porque igual seguirán andando como si fueran una bicicleta. El común denominador en estos conductores es el uso indiscriminado de gafas de sol de dudosa reputación, musicalización con Ricardo Arjona o similares al palo (o lo que permita el stereo de fábrica) y gustosos de vacacionar en Santa Teresita, San Clemente o Chascomús.

Autos viejos (no antiguos): se denomina auto viejo a todo aquel que tenga entre 5 y 10 años más que quien lo maneja. Una persona nacida en el año '70, no puede considerar una reliquia un Falcón '65 porque cuando niño seguramente su padre manejaba algo similar. Asimismo cuando un Sr. de más de 80 años maneja un vehículo construído en el año '20 él no sentirá orgullo alguno cuando le toquen bocina en una esquina para felicitarlo por el auto antiguo. De hecho es probable que se sorprenda (riesgo de infarto coronario incluido). Estos conductores, frecuentes dueños de Renault 12 destartalados, Peugeot 504 con los elásticos traseros destruídos o de Toyota Celica donde no funciona ni una sola luz reglamentaria pueden ser fácilmente identificados, incluso cuando no están en sus vehículos, mientras disfrutan por ejemplo de un choripán al paso en algunos de los puestos de la Costanera Sur con camisas a cuadros abierta hasta el ombligo, jeans apretados (lejos de ser sensuales) y anteojos de ver de cerca colgando del cuello. Se los identifica, justamente, por ser los que "disfrutan" de este tipo de eventos.

Vehículos redondeados de tamaño mediano: Ejemplos de esta categoría son el Peugeot 206 y 207, VW Gol Trend, Ford Fiesta, Renault Sandero, Fiat Punto, etc. Los conductores de autos de esta categoría suelen tener mal semblante, cara de culo, tendencia a la puteada trans-ventanilla ante una maniobra imprudente que lo afecte directa o indirectamente y a la gesticulación trans-espejo retrovisor para indicarle a los demás qué deben hacer con las luces. Todos estos son síntomas de quien no puede decidir ni qué auto manejar porque en todos los casos estos autos son seleccionados por sus opresoras mujeres y ellos se limitan a llevarlas a pasear. En una estación de servicio, preste atención, verá que se deja lavar los vidrios, no se baja del auto para cargar nafta y probablemente le pida a algún musculoso playero que le mida el aire de las gomas. Ante la pregunta de cuántos libras lleva cada una, se encogerá de hombros y tratará de evitar las primeras lágrimas que recorran su mejilla.

Vehículos redondeados de gran tamaño: la Surán, Scénic, Zafira, Picasso y demás autos que suelen mencionarse precedidos por artículos femeninos. Manejadas en general por señores de más de 50 años más bien panzones o rengos, por divorciadas que se dejan crecer los bigotes o por madres de 4 pibes con menos de año y medio entre crío y crío, hay una característica común entre los choferes de esta categoría: todos están más o menos resignados a no volver a tener alegrías en lo que les queda de vida. No hablo solo de correrías sexuales, sino alegrías de cualquier tipo. Ni aumentos salariales, ni ganarse un premio, que se acuerden de su cumpleaños, menos que menos que le festejen un cumpleaños sorpresa. El próximo "hito" en su vida será recibirse de abuelo/a.

Pseudo 4 x 4: no puedo decir ni "mu" de los propietarios de camionetas 4 x 4. Un poco porque suelen ser mafiosos con contactos que preferiría no sufrir, otro poco porque respeto enormemente a alguien que abiertamente le grita al mundo que tiene el pito de un nene de 8 años pero eso no le impide despilfarrar dinero en un camión de desproporcionadas características cuyo gasto mensual de mantenimiento, estacionamiento, lavado y combustible supera el PBI de varios países del África Septentrional. Sin embargo, tengo mucho para opinar sobre los que manejan pseudos 4 x 4: ¿qué es eso de comprarse una camionetita que parece una réplica de una camioneta grande? Esto va tanto para los dueños de EcoSport, CrossFox, Sandero Sportway, Palio Adventure, etc., etc., etc. ¿Uds. son pelotudos? ¿Se creen que por ponerle pedazos de plástico alrededor a un auto cualunque lo convierten en una picáp? ¿En su casa hacen lo mismo? ¿Pintan una pared de verde y le ponen una palangana en el rincón y se creen que tienen jardín? Pero por favor, cortemos con la boludez: una camioneta es una camioneta. Lo que Uds. tienen es más parecido a las réplicas que ofrecen en las estaciones de servicio si uno carga $40 de nafta y pone $25.


NdeR: Si Ud. maneja algún auto que no entra en ninguna categoría, por ahora y solo por ahora, consíderese exento y siga disfrutándolo. Salvo que sea un Gol Top, en cuyo caso recomiendo que lo tire al río o lo mande a cortar ASAP

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martes, 14 de diciembre de 2010

Un cliente exitoso

Cada 6 meses, reliogiosamente, me bajo de mi proveedor de internet.
Me bajo porque termina la promo, me ofrecen otras de forma automática y les digo que no, que se la metan bien en el culo mientras hago click en la opción "No, gracias"

Como si fuera un empresario exitoso que viaja a tierras recónditas a ofrecer productos exclusivos y lujosos, me levanto de la mesa de negociación amenzando en que nunca volveré a ser su cliente. Lo hago sabiendo que luego me llamarán y me ofrecerán una promo irresistible.


Ellos no saben que si nos acercáramos peligrosamente a la fecha de desconexión me acercaría a sus oficinas llorando y pidiéndoles que por favor me reconecten aunque sea pagando el doble. Mientras tanto me siento invencible.

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jueves, 2 de diciembre de 2010

Pasos para obtener una VISA para EEUU

Si Ud. tiene intenciones de viajar a Estados Unidos sabrá que tiene que obtener una VISA que le permita hacerlo. Si no lo sabía, entonces ya lo sabe y espero que no esté leyendo esto desde el aeropuerto camino a Miami. O desde el aeropuerto de Miami, peor aún.

A continuación los pasos para que en la Embajada de Estados Unidos le den la VISA sin problemas:

1) Cómprese una casa.
2) Cómprese un auto.
3) Trabaje de manera constante en la misma empresa por período de 6 a 10 años.
4) Estudie al menos una carrera universitaria.
5) Consígase una novia que no ande en nada raro, que tenga más o menos buena presencia y que haya cumplido por su parte los puntos 1 a 4 de la presente guía.
6) Saque un turno para las 7 de la mañana (que lo obligue a levantarse a las 5) demostrando su buena voluntad para con la causa.
7) Engomínese para el día de la entrevista y lleve sus mejores zapatos bien lustrados.
8) Estacione su vehículo en las inmediaciones de la embajada y abone $18 por hora.
9) Disponga de toda una mañana para hacer el trámite, desayunar y recuperar la presión sanguínea por haberse levantado antes de que salga el sol y manejar rumbo al centro con el tráfico de los que salen de su casa a las 10 de la mañana.
10) Cargue el formulario, pague u$s 150, sáquese la foto y esas cosas. Pero esto no es lo más importante.

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viernes, 12 de noviembre de 2010

¡Agua! ¡Agua!

Se cree que los descubrimientos que realmente marcaron un antes y un después en la historia de la humanidad fueron resultado de un accidente o un suceso casual y éste no podía ser la excepción.

Se me volcó un vaso de agua sobre el escritorio y lo quise secar con un papel que claramente no era todo lo absorbente que me hubiera gustado (uno de esos papeles de taco de colores, rosa más precisamente). De hecho descubrí que era todo lo contrario: a medida que pasaba el papel por el charquito, el papel se empapaba enteramente pero el charco no disminuía ni en un pendejésimo de mm3 su volumen.

Al principio me ofusqué, claro, porque en mi simpleza buscaba simplemente solucionar mi problema. Hasta que descubrí que solucionaría uno de los problemas más jodidos del mundo: estaba creando agua. En un momento medio que me hinché las pelotas pero estuve como 1 hora generando agua a partir de agua y papeles.

Ahora solo resta conseguir el método para escurrir el agua del papel empapado y comprobar su potabilidad, pero la parte más grosa ya la hice yo. El charco mágico lo puedo reproducir cuando sea necesario.


Ya que estamos, cuando tengan todo el agua que necesiten y sientan que nunca más les va a faltar el líquido elemento, les dejo una receta que la aprovecha al máximo:

Receta para hacer 2 litros de agua tibia

Ingredientes
- 1 Litro de agua fría
- 1 Litro de agua caliente


Mezclar los ingredientes en una jarra de al menos 2 litros y dejar reposar a temperatura ambiente.

Que lo disfruten!


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lunes, 1 de noviembre de 2010

El noble repulgue

Cuando tenga una casa de empanadas (o una pizzería donde también se despachen empanadas, da igual) pienso designar un responsable por cada variedad de empanada: Si hago de carne, de pollo y de JyQ necesitaré 3 cocineros/pizzeros/empanaderos, por ejemplo.

Lo anterior es con el firme y único objetivo de que nadie se equivoque al hacer los repulgues. Además del cierre característico exigiría que cada empanada lleve las iniciales, no del gusto del que están rellenas sino del responsable de hacerle el repulgue.

De solo pensar en la vergüenza que podría producirme el llamado de un cliente reclamando que le hincó el diente a una de carne (basándose en el repulgue característico, claro) y se encontró con el relleno de una de humita (
basándose en el gusto característico, claro) me hace querer abandonar el proyecto de la pizzería "La Redonda" antes de empezar.

Si consigo un solo empanadero me veré obligado a comercializar solamente empanadas de carne. Supongo que en este mundo globalizado donde se le dice "empanadas" a unas canastitas descapotables y hay más gustos de empanadas que de sanguches de miga no sé cuánto podría durar en pie "La Redonda" haciendo solo empanadas de carne.
Son pocos los que valorarían la exactitud del repulgue al momento del pedido y la tranquilidad que esto transmite al comensal.

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lunes, 25 de octubre de 2010

Control de plagas

Tengo 2 serios problemas:

Problema 1: Durante el fin de semana se armó una fiesta en mi balcón y vinieron todas los roedores del barrio. Se las vió animadamente recorriendo la baranda del mismo incansablemente. Lo que hasta ayer era una gracia, ahora me tiene encerrado en mi casa sin poder abrir la ventana del living (lo que voy a gastar de aire acondicionado...).

Problema 2: Para solucionar el problema 1, debo averiguar presupuestos y contactar especialistas en el control de plagas. Para eso decidí recurrir a la interné, pero en todas las páginas alusivas nombran a los "amiguitos" con nombre y apellido, los clasifican y hasta ponen fotos escalofriantes. Yo con solo nombrarlas me desmayo, menos que menos las puedo ver en una foto. En estas condiciones, nunca podré llegar a los formularios de contacto de las respectivas páginas.


Me siento Cortázar: Tengo la casa tomada.

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miércoles, 20 de octubre de 2010

El loco del bidet

En el baño de la horrenda oficina que frecuento, en el lugar donde podrían haber ubicado 4 cabinas para ser utilizadas por los aproximadamente 20 caballeros que las necesiten, decidieron instalar 2 cabinas normales y una super-especial que incluye bidet.
Como oyó, bidet. En un baño de una oficina, así es. No, no en el baño de un directivo, en el baño donde vamos todos.

Surgen, entonces, las siguientes preguntas:

a) ¿Qué tipo de persona decide poner un bidet en un baño semi-público? ¿Debería pensar que es una persona de otra nacionalidad, de otra cultura, de otro planeta?

b) ¿Qué tipo de persona escucha a un arquitecto que le sugiere instalar un bidet y dice "sí, que buena idea, dale para adelante"?

c) ¿Cómo se denomina al empleado con enfermedades mentales severas que hace uso de ese bidet manoseado por otros insufribles compañeros?

d) ¿No es paradójico que hayan puesto a disposición del público general un alcohol en gel gigante? O sea... en el baño pusiste un bidet, flaco. Empecemos por ahí.


Una sola vez entré a esa cabina, más por curiosidad que por otra cosa.
A pesar de que no usé el bidet aún se me erizan los pelos de la nuca cuando recuerdo la experiencia...

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lunes, 18 de octubre de 2010

Brownie loco

Parece ser que entre los jóvenes marihuanómanos y drogadictos se está extendiendo la costumbre de la pastelería indecente. Este concepto incluye el horneado de brownies, cookies o bizcochuelo de naranja "locos" (aka con fafafa adentro)

A mí, lo más loco del asunto me resulta que la gente que quiere estar bajo los efectos de un porro se tomen la molestia de cocinar una bandeja de brownies, dejar el horno y la cocina apestados para el pollo con papas que venga después, tener que esperar que se enfríe, cortarlo en porciones y tener que morfarse 2 kilos de chocolate en lugar de enrollar una seda y darle un par de pitadas a un faso.

Uds. me disculpan, pero me parece tan ilógico como que un borracho se quiera poner en pedo comiendo tiramisú.

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jueves, 14 de octubre de 2010

En tren de confesiones




Entre las ridículas costumbres que el ser humano se empecina en repetir en cada casamiento al que asiste, sin dudas se destaca la del nefasto trencito.
Por si acaso este texto fuera leído por un extrarrestre de galaxias recónditas a las que aún no han llegado los avances de la civilización (o en su defecto por un pelotudo) describo a continuación, de manera breve, en qué consiste la técnica del trencito: un desubicado (por lo general borracho y/o pajero y/o con desórdenes sociopáticos) agarra por la cintura a un ocasional compañero de pista de baile con el objetivo de que otros hagan lo propio y así generar una encadenada unión de caderas-brazos-caderas con la extensión suficiente para dar la vuelta al Congreso de la Nación o el Palacio Pizzurno un par de veces.

Comprendida entonces la dinámica del trencito del infierno, a continuación se describen los personajes que cada invitado podrá asumir durante los diferentes estadíos por los que atraviesa el tren desde su concepción, desarrollo e infértil evolución hasta su muerte.

El organizador: también conocido como el hijo de puta de los trencitos, espera agazapado los primeros acordes de un insufrible tema caribeño para agarrar de la cintura a la víctima más cercana con una mano e ir incluyendo "vagones" a lo largo de la pista. Si uno lo piensa bien, este personaje en realidad nunca avanza: como va agregando gente entre la locomotora y él, nunca abandona su lugar. Hasta podría hacerlo de sentado en su mesa.

La locomotora: por lo general interpretado por una chica bastante pechugona o un masculino de nalgas firmes, es el objetivo principal de los organizadores del ecosistema. Esta pieza del engranaje sabe que está abonado a la primera posición del trencito de la alegría y deberá responsabilizarse de que no se detengan en ningún momento la marcha, que el recorrido elegido no decante en enriedo de los participantes y deberá evitar el descarrile de los vagones más beodos. Un locomotora que se precie sabe que elegir empedrados o escaleras empinadas nunca es recomendable y mirar cada tanto para atrás a ver si ahora son solo 2 los pelotudos que siguen sacando la manito para saludar, nunca está de más.

Vagón comedor: como en los viejos trenes que recorrían largas distancias con paquetas señoras durmiendo en camarotes, siempre hay un vagón más codiciado que otro. Por lo general esta posición está conformada por la que precede a un Sr. que se conoce bien dotado o la consecutiva a una Srita. de culo fornido, cubierto de tela más bien finita y de una altura que permita la apoyada. Es común ver a gordas culonas disputarse la posición que podría resultar bendecida por las manos de un fortachón en la propia cintura y a pajeritos adolescentes sacarse los ojos por estar atrás del bombón de la fiesta y hacerse el que los empujan para justificar la erección.

Ramal Tigre: como en los andenes de la Estación Retiro, donde los experimentados pasajeros conocen en qué vía reposa el tren que los dejará en sus ansiados destinos y saben diferenciarlos de aquellos que solo los alejarán para recorrar la provincia como pelotudos, siempre hay a la vera de la pista un indeciso que no está seguro de sumarse al trencito, prefiere no molestar, no se siente cómodo con los demás invitados, preferiría no tener que tocarle el culo a la mujer de un amigo o simplemente está a punto de vomitar por tanto carnaval carioca. Los demás integrantes de un ferrocarril nefasto, no distinguen entre tanto luz estroboscópica, efecto lumínico en RGB y humo transgénico en qué situación se encuentra el transeúnte que hasta ahora no se había subido al tren y le extienden la mano para que abandone su postura y decida sumergirse en las aguas de la alegría encadenada en forma de medio de transporte humano. En el mejor de los casos, el indeciso se moría de ganas de participar (es común identificarlos porque están de espaldas al tren pero tratan de ponerse en el medio para que alguien se los tropiece) y se sumará sin dudarlo. En el otro extremo se encuentran aquellos a punto de devolver el primer plato y la entrada en la camisa de otro vagón a la primera sacudida. La manera de identificarlos es el color verde en el rostro, la mano en la boca aguantando la arcada y la camisa desabrochada hasta la mitad del esternón.

Vaya pensando quién quiere ser en el próximo casamiento al que asista. No sea cosa que quede como un pelotudo.

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lunes, 13 de septiembre de 2010

Jet Lag

Escuché de gente que volvía de sus vacaciones un lunes a las 9 de la mañana y se iba directo a trabajar.
También conocí gente varada en aeropuertos y luego se veían obligados a volver a sus tareas sin tiempo de cambiarse ni reemplazar la valija por el portafolios.

Lo que nunca había visto, hasta hoy, es que alguien vuelva de vacaciones en un vuelo que llega a las 2 de la mañana y caiga a la oficina a las 10 con la mochila, las zapatillas embarradas y la cámara de fotos en la mano.

No tiene explicación.
Salvo que seas un pelotudo, claro. Eso siempre lo explica todo.

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lunes, 30 de agosto de 2010

Testamento

Me levanté de la siesta con un dolor de cabeza más fuerte que el que tenía cuando me acosté y se me ocurrió tomarme la presión. Estaba alta, 14/8.
La primer pregunta para hacerse es quién tiene a mano un tensiómetro cuando le duele la cabeza, quién se toma la molestia de usarlo para ver qué onda y quién realmente sabe cuánto es alta y cuánto es normal.

La respuesta a todas las preguntas, contestas en una misma persona: io.

Me puse el traje de hipocondríaco (siempre lo tengo a mano por una emergencia de este tipo), le comuniqué la situación a la persona más cercana y seguí adelante con lo que la vida tenía planeado para mí.
3 horas de shopping después la cabeza aún me latía con fuerza y volví a tomarme la presión: había subido a casi 15/9. No hace falta ser cardiólogo para darse cuenta que eso no puede ser bueno, alcanza con saber contar.

Hice rápidamente las cuentas y estimé que a esa tasa de crecimiento, debería reventar al cabo de 24 horas. No podía esperar tanto tiempo para ratificar o descartar mi teoría y en caso de ratificarla no iba a poder disfrutar el triunfo.

El traje de hiponcodríaco fue adornado con los accesorios de víctima que hacen juego, volví a comunicar las circunstancias (ahora ya era por si me moría en los próximos minutos) y carné de la obra social en mano, llamé a preguntar dónde era la guardia más cercana.
En el teléfono de Urgencias me atendió Santiago.
Vacilé, claro, en la conveniencia de llamar al teléfono de Emergencias - RIESGO DE VIDA pero consideré que aún faltaban unas 6 horas para necesitarlo.

Los intercambios de rigor, que la edad, que el teléfono, que el número de afiliado, que qué le pasa. Cuando dije presión alta,
el bueno de Santiago me sugirió cambiar la visita a la guardia por un médico que viniera a mi domicilio. Insistí en que no era necesario y Santiago insistió más aún. Noté que la situación lo alarmó, imaginé que mientras mantenía el teléfono con una mano ya se había levantado de su silla y agitaba los brazos para llamar la atención de un equipo especial para casos extremos y empecé a buscar la mortaja entre las perchas del placard a la vez que aceptaba su oferta.

Me bañé con agua muy caliente porque recordé que cuando me siento bien eso me hace bajar la presión y sentirme mal. Como aún no habían tocado el timbre, aproveché para afeitarme.
Mentalmente había ubicado las pantuflas, el pijama más bonito y el necesaire que me parecía más adecuado para la inminente internación porque desde mi punto de vista no había final alternativo. Sí, claro, la muerte, pero para eso no necesitaba prepararme: vendría la parca a llevarme sin intermediar anuncios, advertencias ni preavisos más que los 15/9 de presión que ya debían estar mucho más altos todavía.

Media hora después del llamado llegaron los médicos (no 1, 2 médicos), bajaron de su ambulancia (repito AMBULANCIA) y subieron rápidamente con sus enormes cajas llenas de antibióticos y anzuelos en una (la caja es la misma que usan para pescar) y seguramente un desfibrilador portátil en la otra.

Mientras uno me distraía y me preguntaba detalles de mi día para saber si había pasado de buena manera las últimas 24 horas de mi existencia, el de uniforme celeste me tomaba la presión. La respuesta nos sorprendió a todos cuando anunció 11/7.

Tímidamente esbocé la posibilidad de que el baño haya sido la solución a todos los problemas, alternativa que no fue bien recibida por quienes dedicaron 10 años de su vida a estudiar los males que aquejan al ser humano en materia medicinal y sus soluciones. Solventado el breve incidente diplomático, continuamos con nuestra rutina de paciente-doctor.

Ahora, el otro brazo: 12/8. Es lógico, "porque está más cerca del corazón", explicaron.
Todo empezó a apuntar inexorablemente a nuestro humilde tensiómetro casero:
Lo desempaquetamos y los 12/8 se transformaron mágicamente en 15/9 una vez más.

Nos miramos, sonreímos y nos pusimos contentos de que las fallas eléctricas hayan sido la explicación para todas las dolencias. Me tomé un Tafirol, me vestí, comimos algo y me fui a un casamiento que tenía programado. Con un poco de cumbia vieja, algunos tragos y mucha joda se me fue bajando el dolor de cabeza y no fue necesaria ningún viaje en ambulancia.

Ahora solo me resta desarmar el bolso que preparé por las dudas que me tengan que internar y estar tranquilo sin comidas muy saladas ni tensiómetros muy berretas.

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miércoles, 25 de agosto de 2010

La moda de los vaqueros

Por un momento pensé que había viajado en el tiempo sin saberlo y me había transportado hace más un año atrás, cuando los jeans con cintura alta (esa especie de faja adosada al lugar donde se pasa el cinturón) eran la moda más corriente.




Salía del subte y vi a una chica con este tipo de pantalones.
Miré mi celular, que además de mostrar la hora presta el invalorable servicio de indicar claramente la fecha (año incluído) y me cercioré de que la equivocada era ella y no yo: esos pantalones de mierda, gracias al Cielo o a Ricky Sarkany, duraron menos de una temporada y las incautas que los compraron al mes de salir ( convencidas de que iba a ser el último grito de la moda), hoy buscan desesperadas alguien que les corte esa faja contra natura que les sobresale.

Bueno, resulta que esta mina, no.
Esta mina,entonces, es pausible de ser tocada en un hombrito y decirle al pasar: "mami, no se usa más esa mierda, por favor andá a Falabella, comprate otro jean y cambiate, ¿sí?".

Alguna irrespetuosa lectora de este espacio vendrá a decir que a las mujeres las beneficia ese tipo de prenda porque les resalta el culo, les endereza la espalda y les asfixia los rollos para verse más bonitas. Si todo eso fuera cierto, las invito a seguir poniéndoselo pero por debajo de las camisetas, pulloveres, camisas a cuadros lo que mierda se vayan a poner por encima, porque nosotros no estamos obligados a ver el backstage de lo que usan para que no se caiga la estantería.

Si el día de mañana se empezara a usar una suerte de banda elástica simil monitor cardíaco por debajo de las tetas para que éstas se ven más bonitas y esbeltas, yo no quiero verlo. Solo me interesa que los pezones estén erguidos y apuntando al frente, sin saber que para eso se necesita una mugrosa tira de elástico.

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martes, 24 de agosto de 2010

Diplomacia del transporte vertical

Debe haber un código medianamente aceptado a la vez que innato que regule el comportamiento social en torno al uso y abuso del ascensor, pero es en este acto en el cual me declaro completamente ignorante de su existencia y de su eventual contenido.

Cuando llego a la oficina, por la mañana, es común estar subido al ascensor y entre las puertas que se cierran ver a un compañero o un conocido que está atravesando el ingreso al edificio o los mismísimos molinetes y mientras me debato entre dejar el ascensor abierto para "llevarlo" o dejar que se cierre cuando el aparato lo considere, las puertas se cierran lenta y burlonamente, quedando yo como un hijo de puta.

No es poco común que al querer abrir las puertas para mantenerlas abiertas y recibir a alguien, uno apriete por error el botón de cerrar y se note a las claras que no fue la naturaleza divina quien aceleró el proceso natural de cerrado para acortar el tiempo disponible para que otros aborden la misma cápsula. ¿Se debe volver al piso original y pedirle perdón al que dejamos a pata¿ ¿o tiene que saber que se tiene que tomar el de atrás y listo?

Cuando uno hace el esfuerzo desmedido y notorio para dejar la puerta abierta, pero el próximo ingresante rechaza gentilmente la oferta, se produce una extraña incomodidad entre el que tiene la puerta abierta con su
inequívoca cara de "te estoy teniendo la puerta, ¿cómo me lo vas a rechazar, flaco?" y el que prefiere quedarse abajo con su expresión a mitad de camino enter "no me obligues a subirme y que suene la chicharra del sobrepeso porque no lo soportaría" o "prefiero viajar solo porque tengo un pedo monstruoso atravesado y me lo pienso tirar de planta baja al tercero de manera ininterrumpida".


Yo por las dudas me seguiré calentando cuando me cierran el ascensor en la cara y ni hacen el intento de dar un pasito adentro para que lo pueda tomar, le indicaré mi piso al que esté más cerca de la botonera aunque no me haya ofrecido el servicio de marcado y repudiaré con el corazón a las histéricas y egocéntricas que desde la calle vienen gritando que el ascensor (y el mundo) se detengan para espararlas.
Dicho repudio no se verá reflejado en una prematura cerradura de puerta, porque soy muy cagón.

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martes, 3 de agosto de 2010

Super héroe subterráneo

Venía durmiendo plácidamente en el subte cuando una jovencita optó por desmayarse justo delante mío. Mirá que es grande el subte, eh..

Lo concreto es que la mina se desmoronó y por algún motivo que aún no logro explicar, algo se activó en mí y me desperté cargado de adrenalina. Mientras levantaba a la mina y la sentaba en mi asiento, le grité a uno que estaba en la puerta que detenga el subte, mi novia consiguió un caramelo, alguien me sugirió que abra la ventana y contrario a lo que hubiera esperado, la abrí sin chistar y no me di vuelta a putearlo por darme órdenes.

Se acercó el maquinista, preguntó si estaba todo bien y seguimos hasta Catedral sin inconvenientes, con el viento dándole en la cara y la chica llamando al padre para que la pasara a buscar por la estación. (Paréntesis: el llamado al padre empezó con "Hola pá, no te asustes pero me desmayé. Sí, pá, soy yo.")


Cuando salimos, le volví a preguntar si estaba bien y ella asintió.
Por momentos me sentí incómodo, porque no sabía hasta donde tenía que acompañarla, hasta donde podía ir preso por acosador y hasta donde me sentiría culpable si se volvía a desmayar y no había nadie para sostenerla.



Sí, me fui y la dejé sola en una esquina, no le dije ni buenos días, pero me quedé pensando en esto...

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jueves, 22 de julio de 2010

Licencia

No sé en qué momento se prohibió la palabra "vacaciones".

Ahora la gente ya no se va da vacaciones, sino que "estará de licencia" o "estará ausente de la oficina".

Yo no digo que en los mails de fuera de oficina pongas "me estoy tomando unas vacaciones de la concha de la lora" pero paremos con estos eufemismos de mierda.

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martes, 20 de julio de 2010

Sueños de nerd

Podría soñar con minas en bolas, con postres con mucho dulce de leche, con ganar el mundial, con sacarme el gordo de navidad... con tantas cosas.

Pero no.
En vez de eso yo soñé que un amigo me mostraba su nueva computadora (tengo vívido el logo de "Acer" debajo del equipo), después me muestra que corre Ubuntu lookeado como Mac y yo le digo "pero esto es Ubuntu, flaco" y los 2 nos cagamos de risa.


Estamos mal...

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jueves, 27 de mayo de 2010

Si te he visto, no me acuerdo

Hay diversos motivos para no saludar a un conocido que está esperando el mismo subte que nosotros. Puede ser porque uno sea un sorete o porque el otro lo sea, porque son las 8 de la mañana y el aliento propio no es recomendable o porque no se puede confiar en el aliento del otro, porque se sabe que es aburrido o porque transpira con olor a trapo húmedo (cualquiera de los dos).

O simplemente puede ser porque saludarlo implica dejar de escuchar música, no poder avanzar con el libro de turno y/o no poder dormir en todo el viaje. Pero andá a explicárselo...

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