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viernes, 7 de enero de 2011

Subte, ascensor, un solo corazón

Si Ud. viaja a menudo en estos dos medios de transporte, siéntese antes de leer porque lo que está por descubrir es demasiado fuerte.

¿Ud. sabía que como los perros y los lobos, los lagartos y los dinosaurios y los barrabravas y los orangutanes, el ascensor y el subte son de la misma rama evolutiva?


Si no me cree, sirvan los siguientes datos para certificar la cercanía genética:

- Cuando llega al piso o a la parada los pasajeros de ambos se apuran por entrar antes de que salgan los que ya estaban adentro.

- Si Ud. está adentro y cree que ya no hay lugar para que entre nadie más, quien está afuera está convencido de que todavía hay lugar para él.

- Si el aparato está detenido al momento de nuestro arribo, los últimos pasitos los haremos "corriendo" para que parezca que nos apuramos. Solo los últimos pasitos.

- Los usuarios de ambos transportes están convencidos de que su solo presencia es suficiente para que las puertas detengan su intempestivo cierre, aún cuando éste haya comenzado antes de que ellos lleguen ahí.

- Aunque no haya asientos para nadie, la gente se pelea por subirse primero.

- En cada parada el que quiere bajar le pregunta al de adelante si también baja.

- El ruido de los sistemas de ventilación no es proporcional al viento que generan.

- Cualquier etiqueta o nota pegada a la pared o al espejo se leen repetidamente durante todo lo que dure el trayecto. Y si ya sabemos lo que dice porque lo leímos otras 20 veces en viajes anteriores, igual lo leemos.

¿Quieren que siga?
No me vengan con que uno se desplaza de forma vertical y otro de forma horizontal.
Esos son detalles y tampoco estoy tan seguro de eso...

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jueves, 16 de diciembre de 2010

Dime en qué andas y te diré quién eres

En cualquier semáforo, garage o desarmadero que se precie, se puede descubrir que se maneja todo tipo de vehículos, que hay autos de todos los colores y tamaños y muchas veces uno se sorprende viendo detrás del volante un conductor que no parece coincidir con el coche que lo contiene.
¿Hay alguan relación entre el vehículo y quien lo maneja?
Claro que sí y claro que no.

Claro que no porque no todos los que manejan el mismo auto son iguales. Sino sería una boludez mayúscula como el horóscopo o el genoma humano. Sin embargo, ¿qué sería de este humilde espacio sin atribuir mágicas asociaciones a sucesos independientes e inconexos?

Autitos pisteros y costosos de forma cuadrada: En la categoría donde podríamos incluir el VW Golf, el Mini Cuper y/o el último Suzuki Swift se encuentran jóvenes o adultos inmaduros, gustosos del placer carnal a cambio de vil dinero (cogerse putas, bah) con problemas de autoestima y fuertemente necesitados de que la gente le toque bocina para homenajearlos y los amigos se peleen por subirse adelante. Ellos no saben que esa pelea responde a lo incómodo que es subirse o viajar en el asiento de atrás.

Autos redondeados de pequeña cilindrada y bajo precio: Incluimos en la categoría el Chevrolet Corsa de 3 puertas, el Suzuki Fan, el Ford Ka y el Gol Power, no porque todos sean necesariamente iguales, sino porque todos entran en la cateogoría de autos "chotos". Por auto choto nos referiamos a autos que con $100 se llena el tanque y se pueden hacer 1.500 kms sin parar pero cuyos habitantes prefieren parar cada 90 kms porque les arden los pies de lo cerca que está el motor del habitáculo. La enorme ventaja es que si uno les pone GNC ni se nota en el funcionamiento del vehículo porque igual seguirán andando como si fueran una bicicleta. El común denominador en estos conductores es el uso indiscriminado de gafas de sol de dudosa reputación, musicalización con Ricardo Arjona o similares al palo (o lo que permita el stereo de fábrica) y gustosos de vacacionar en Santa Teresita, San Clemente o Chascomús.

Autos viejos (no antiguos): se denomina auto viejo a todo aquel que tenga entre 5 y 10 años más que quien lo maneja. Una persona nacida en el año '70, no puede considerar una reliquia un Falcón '65 porque cuando niño seguramente su padre manejaba algo similar. Asimismo cuando un Sr. de más de 80 años maneja un vehículo construído en el año '20 él no sentirá orgullo alguno cuando le toquen bocina en una esquina para felicitarlo por el auto antiguo. De hecho es probable que se sorprenda (riesgo de infarto coronario incluido). Estos conductores, frecuentes dueños de Renault 12 destartalados, Peugeot 504 con los elásticos traseros destruídos o de Toyota Celica donde no funciona ni una sola luz reglamentaria pueden ser fácilmente identificados, incluso cuando no están en sus vehículos, mientras disfrutan por ejemplo de un choripán al paso en algunos de los puestos de la Costanera Sur con camisas a cuadros abierta hasta el ombligo, jeans apretados (lejos de ser sensuales) y anteojos de ver de cerca colgando del cuello. Se los identifica, justamente, por ser los que "disfrutan" de este tipo de eventos.

Vehículos redondeados de tamaño mediano: Ejemplos de esta categoría son el Peugeot 206 y 207, VW Gol Trend, Ford Fiesta, Renault Sandero, Fiat Punto, etc. Los conductores de autos de esta categoría suelen tener mal semblante, cara de culo, tendencia a la puteada trans-ventanilla ante una maniobra imprudente que lo afecte directa o indirectamente y a la gesticulación trans-espejo retrovisor para indicarle a los demás qué deben hacer con las luces. Todos estos son síntomas de quien no puede decidir ni qué auto manejar porque en todos los casos estos autos son seleccionados por sus opresoras mujeres y ellos se limitan a llevarlas a pasear. En una estación de servicio, preste atención, verá que se deja lavar los vidrios, no se baja del auto para cargar nafta y probablemente le pida a algún musculoso playero que le mida el aire de las gomas. Ante la pregunta de cuántos libras lleva cada una, se encogerá de hombros y tratará de evitar las primeras lágrimas que recorran su mejilla.

Vehículos redondeados de gran tamaño: la Surán, Scénic, Zafira, Picasso y demás autos que suelen mencionarse precedidos por artículos femeninos. Manejadas en general por señores de más de 50 años más bien panzones o rengos, por divorciadas que se dejan crecer los bigotes o por madres de 4 pibes con menos de año y medio entre crío y crío, hay una característica común entre los choferes de esta categoría: todos están más o menos resignados a no volver a tener alegrías en lo que les queda de vida. No hablo solo de correrías sexuales, sino alegrías de cualquier tipo. Ni aumentos salariales, ni ganarse un premio, que se acuerden de su cumpleaños, menos que menos que le festejen un cumpleaños sorpresa. El próximo "hito" en su vida será recibirse de abuelo/a.

Pseudo 4 x 4: no puedo decir ni "mu" de los propietarios de camionetas 4 x 4. Un poco porque suelen ser mafiosos con contactos que preferiría no sufrir, otro poco porque respeto enormemente a alguien que abiertamente le grita al mundo que tiene el pito de un nene de 8 años pero eso no le impide despilfarrar dinero en un camión de desproporcionadas características cuyo gasto mensual de mantenimiento, estacionamiento, lavado y combustible supera el PBI de varios países del África Septentrional. Sin embargo, tengo mucho para opinar sobre los que manejan pseudos 4 x 4: ¿qué es eso de comprarse una camionetita que parece una réplica de una camioneta grande? Esto va tanto para los dueños de EcoSport, CrossFox, Sandero Sportway, Palio Adventure, etc., etc., etc. ¿Uds. son pelotudos? ¿Se creen que por ponerle pedazos de plástico alrededor a un auto cualunque lo convierten en una picáp? ¿En su casa hacen lo mismo? ¿Pintan una pared de verde y le ponen una palangana en el rincón y se creen que tienen jardín? Pero por favor, cortemos con la boludez: una camioneta es una camioneta. Lo que Uds. tienen es más parecido a las réplicas que ofrecen en las estaciones de servicio si uno carga $40 de nafta y pone $25.


NdeR: Si Ud. maneja algún auto que no entra en ninguna categoría, por ahora y solo por ahora, consíderese exento y siga disfrutándolo. Salvo que sea un Gol Top, en cuyo caso recomiendo que lo tire al río o lo mande a cortar ASAP

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lunes, 15 de noviembre de 2010

Larvas cotidianas

Tal vez Ud. no se de cuenta porque es medio pavote pero me siento obligado a hacerle saber que entre nosotros, diariamente, convive una gran cantidad de larvas. Llámese larvas a la gente que hace de nuestra existencia lo peor posible y que si hubiera una justicia divina que de verdad funcione, les arrancaría un brazo. O una pierna. O uno y uno pero cruzados.

Larva de subterráneo: se suben una estación después de la terminal y en vez de tomarse el subte para donde tienen que ir, lo toman para el otro lado. El subte llega a la terminal, las larvas NO SE BAJAN y emprenden el camino hacia su verdadero destino. A veces, solo a veces, la justicia parece asomar cuando el chofer grita "fuera de servicio" y las larvitas se tienen que bajar. El resto de las veces, es frustrante subirse a un subte que se supone vacío y que solo haya 2 asientos disponibles.

Larva de confituras: aunque se los podría incluir en otras mil categorías de escoria, los que se acercan a saludar a alguien con quien no hablarían ni aunque se quedaran encerrados en un ascensor pero se acercan a felicitar al que trajo facturas por su cumpleaños, dan asquito. Sobre todo si se quedan charlando un ratito con alguna excusa para poder llevarse una segunda factura a la cueva. Que se indigesten fuertemente porque las facturas estén un poco crudas sería una delicia.

Larva de estacionamiento: la gente estaciona mal, eso es claro. Salvo mi papá y yo, la gente no sabe estacionar (y yo lo aprendí de mi papá, claro). Pero nada justifica que alguien deje el auto con 3 metros de espacio adelante y 3 metros de espacio atrás. Si lo hubiera acomodado un poco, entraría cómodo él y otro vehículo. La justicia solo existe cuando se lo lleva la grúa. O aparece un auto de 2.90 metros, con un conductor hábil al volante y se lo estaciona para que no pueda salir ni en 2 horas. En los estacionamientos de supermercado las larvas dejan el auto atravesado, en diagonal o a la mitad entre 2 lugares. Si no hubiera reprimendas legales, les prendería fuego el auto.
Pasa que para eso tengo que encontrar un lugar para estacionar el mío primero... y no suele ser fácil encontrar un lugar.

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jueves, 2 de septiembre de 2010

Héroe subterráneo II

Pasó casi un mes desde el anterior episodio y hoy se me volvió a desmayar una Srita. encima.
Esta vez la secuencia incluyó una chica que se desmayaba con los ojos abiertos, la misma chica sentada en lo que supo ser mi asiento pero contestando que veía todo gris ante la típica pregunta pseudo-retórica de "¿ya estás bien?" y sacarla en andas hasta un banco del andén.

Los policías que se acercaron asumieron que estábamos juntos y yo me vi obligado a aclarar que no, que simplemente "yo estaba debajo de ella".
No sé si mi explicación ayudó.

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martes, 24 de agosto de 2010

Diplomacia del transporte vertical

Debe haber un código medianamente aceptado a la vez que innato que regule el comportamiento social en torno al uso y abuso del ascensor, pero es en este acto en el cual me declaro completamente ignorante de su existencia y de su eventual contenido.

Cuando llego a la oficina, por la mañana, es común estar subido al ascensor y entre las puertas que se cierran ver a un compañero o un conocido que está atravesando el ingreso al edificio o los mismísimos molinetes y mientras me debato entre dejar el ascensor abierto para "llevarlo" o dejar que se cierre cuando el aparato lo considere, las puertas se cierran lenta y burlonamente, quedando yo como un hijo de puta.

No es poco común que al querer abrir las puertas para mantenerlas abiertas y recibir a alguien, uno apriete por error el botón de cerrar y se note a las claras que no fue la naturaleza divina quien aceleró el proceso natural de cerrado para acortar el tiempo disponible para que otros aborden la misma cápsula. ¿Se debe volver al piso original y pedirle perdón al que dejamos a pata¿ ¿o tiene que saber que se tiene que tomar el de atrás y listo?

Cuando uno hace el esfuerzo desmedido y notorio para dejar la puerta abierta, pero el próximo ingresante rechaza gentilmente la oferta, se produce una extraña incomodidad entre el que tiene la puerta abierta con su
inequívoca cara de "te estoy teniendo la puerta, ¿cómo me lo vas a rechazar, flaco?" y el que prefiere quedarse abajo con su expresión a mitad de camino enter "no me obligues a subirme y que suene la chicharra del sobrepeso porque no lo soportaría" o "prefiero viajar solo porque tengo un pedo monstruoso atravesado y me lo pienso tirar de planta baja al tercero de manera ininterrumpida".


Yo por las dudas me seguiré calentando cuando me cierran el ascensor en la cara y ni hacen el intento de dar un pasito adentro para que lo pueda tomar, le indicaré mi piso al que esté más cerca de la botonera aunque no me haya ofrecido el servicio de marcado y repudiaré con el corazón a las histéricas y egocéntricas que desde la calle vienen gritando que el ascensor (y el mundo) se detengan para espararlas.
Dicho repudio no se verá reflejado en una prematura cerradura de puerta, porque soy muy cagón.

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martes, 3 de agosto de 2010

Super héroe subterráneo

Venía durmiendo plácidamente en el subte cuando una jovencita optó por desmayarse justo delante mío. Mirá que es grande el subte, eh..

Lo concreto es que la mina se desmoronó y por algún motivo que aún no logro explicar, algo se activó en mí y me desperté cargado de adrenalina. Mientras levantaba a la mina y la sentaba en mi asiento, le grité a uno que estaba en la puerta que detenga el subte, mi novia consiguió un caramelo, alguien me sugirió que abra la ventana y contrario a lo que hubiera esperado, la abrí sin chistar y no me di vuelta a putearlo por darme órdenes.

Se acercó el maquinista, preguntó si estaba todo bien y seguimos hasta Catedral sin inconvenientes, con el viento dándole en la cara y la chica llamando al padre para que la pasara a buscar por la estación. (Paréntesis: el llamado al padre empezó con "Hola pá, no te asustes pero me desmayé. Sí, pá, soy yo.")


Cuando salimos, le volví a preguntar si estaba bien y ella asintió.
Por momentos me sentí incómodo, porque no sabía hasta donde tenía que acompañarla, hasta donde podía ir preso por acosador y hasta donde me sentiría culpable si se volvía a desmayar y no había nadie para sostenerla.



Sí, me fui y la dejé sola en una esquina, no le dije ni buenos días, pero me quedé pensando en esto...

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martes, 8 de junio de 2010

Arturitos

"blablabla...Estudio...blablabla...Forecast...blablabla...revenue...blablabla...estudio...blablabla...cliente...blablabla...Especialista Jr A...blablabla...mi gerente...blablabla...Lula y Fer...blablabla...sueldo...blablabla...".

No hay viaje en subte que no incluya diálogos como los anteriores.

Sres. de Accenture/E&Y/PWC/Deloitte/etc.: por favor hagan algo para que sus empleados no nos enfermen la cabeza con sus problemas durante todo el viaje, hablando de un lado al otro del vagón como si fueran colegialas en celo.

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jueves, 27 de mayo de 2010

Si te he visto, no me acuerdo

Hay diversos motivos para no saludar a un conocido que está esperando el mismo subte que nosotros. Puede ser porque uno sea un sorete o porque el otro lo sea, porque son las 8 de la mañana y el aliento propio no es recomendable o porque no se puede confiar en el aliento del otro, porque se sabe que es aburrido o porque transpira con olor a trapo húmedo (cualquiera de los dos).

O simplemente puede ser porque saludarlo implica dejar de escuchar música, no poder avanzar con el libro de turno y/o no poder dormir en todo el viaje. Pero andá a explicárselo...

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martes, 20 de abril de 2010

Prohibido salivar, sacar los brazos por la ventanilla y cagarse en los demás en época invernal

Igual que cuando hay una cola y la gente que necesita atravesarla elige hacerlo siempre por delante mío, en todos los viajes en subte se sienta al lado mío una desquiciada que en vez de sacar un libro o la revista Ohlalá! o mensajear frenéticamente a una amiga igual de idiota, decida sacar un esmalte para uñas.

¿Qué le pasa en la cabeza a las que se pintan las uñas en un medio de trasnsporte público?

Apoya una mano en la cartera, agita el frasco, se escucha el clásico claclá-claclá y lo destapa sin ninguna vergüenza para empezar a pintarse las uñas como si estuviera en una paqueta peluquería de su barrio.

Las mujeres parecen tener una hormona que las inhibe de la alucinación cuando están expuestas al olor del esmalte para uñas, hormona que quizás también esté involucrada en cagarse olímpicamente en la hora, el lugar, la cantidad de aire disponible y los demás habitantes del Universo al momento de pintarse la punta de los dedos.


A pesar de sufrirlo, nunca me animo a decirle nada... sé que me va a mirar mal, probablemente me conteste con un insensible "qué te molesta?" y continúe como si nada.
Tal vez lo cierra pero seguramente murmure durante el resto del viaje: "la última, ahora una no se puede pintar las uñas tranquila... será posible...".
Pienso en la posibilidad de que una loca de estas me de vuelta el frasco en la cabeza y me descompongo de los nervios.

Ante la imposibilidad de la palabra, recurro al poder mental y trato de modificar su incoscientemente su cerebro para que revierta su accionar. Cierro los ojos, la miro de reojo y pienso fuerte "Ojalá se te corra, conchuda."

Por ahora no dio resultados, pero no pierdo las esperanzas.

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viernes, 19 de marzo de 2010

Miedo a las motos

No me refiero a andar en moto y el miedo lógico a caerse.
Es decir, eso sí me da miedo, pero no.

No me refiero a manejar y tener miedo de pasar por arriba a una moto por no verla, porque se mueve zigzagueante y la llevo en el paragolpes 400 metros.
Eso también me da miedo, pero no.

Tampoco hablo del miedo a cruzar la calle y que atrás de un colectivo que gentilmente detuvo su marcha aparezca un motoquero a toda velocidad y me lleve a pasear en manubrio de acá hasta la concha de la lora.
Eso me da mucho miedo, sí, pero no.


Lo que más miedo me en relación a las motos, es tirarlas. Tirarlas todas.
Sí, tirarlas, porque en el centro, en cada esquina, hay muchas motos estacionadas unas al lado de las otras mientras sus jinetes andan por ahí peleándose con recepcionistas y cajeros. Yo no puedo ir a la mitad de la cuadra para cruzar porque a ellos se les canta las pelotas dejarlas acá, entonces paso por la mitad del piquete motoquero (sin motoqueros, solo sus corceles) y cada vez que paso cruzo los dedos de los pies para no tocar un manubrio, que no venga un viento fuerte, que nada de lo que traigo en las manos haga un movimiento de más y desestabilice una. Porque tirar una es tirar todas.

Yo sé, estoy convencido, de que algún día voy a tirar una moto y con ella se van a caer las otras 50 que están de un lado y del otro de la que sufrió el accidente. Las del lado hacia donde cayó la moto herida, por efecto dominó. Las del otro lado, por solidarizarse, nomás.

Y me cagan a trompadas todos, claro.
Incluso los que odian a los motoqueros saltan por ellos esta vez.


Caundo pase espero tener una cámara de fotos a mano al menos.

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lunes, 8 de marzo de 2010

Breves reflexiones sobre mis vacaciones en Uruguay

  • Hay playas para todos los gustos. Incluso para los que creen que es lógico ir sentarse en la arena con camisa y pantalón de vestir que yo no me pondría ni para mi civil.
  • El sentido de la palabra surfer pierde el sentido de rebeldía que parece tener en televisión. En Uruguay todos son surfer. El que no es surfer, tiene un amigo surfer o es pareja de un surfer.
  • No alcanza con pedir morcilla en un restaurante. En caso de hacerlo, el mozo estará obligado a preguntar si la deseamos dulce o salada.
  • Hay muchos faros. No sé si están acostumbrados a navegantes más boludos de lo normal, pero hay un faro, cada playa y media.
  • Aunque le pongan huevo y mejoren el marketing, todos esos pueblitos a más de 200 km de Montevideo hacia el lado de Brasil, no son lindos. Pueden ser relajantes, tener lindas playas y podés pasar ahí tus mejores vacaciones. Pero lindas, no. Algunos ni llegan a pintorescos.
  • Las playas en general son mejores que las de Argentina, mal que nos pese a los argentinos. Y peores que las de Brasil, mal que les pese a los argentinos que este año cambiaron Florianópolis por La Paloma.
  • A Búzios el mote de "pueblito de pescadores", le aporta glamour. A Punta del Diablo solo le aporta olor a pescado.
  • Yo pensé que en Argentina se manajeba como el culo, pero luego de sobrevivir 1.500 km en rutas uruguayas siento que tendrían que darme el registro vitalicio.
  • Parece ser que al Conrad se puede entrar con malla y ojotas. No lo sabía y ante la duda no lo pregunté. Me limité a pasar por la puerta ciento cincuenta mil veces.
  • Punta del Este se muere alrededor del 15 de Febrero. Todos los que ahora me lo dicen con conocimiento de causa y no me lo advirtieron, se pueden ir a la puta madre que los parió.

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martes, 16 de febrero de 2010

Tirada de goma

Sábado 17:00 hs
En una maniobra estúpida vergonzosa e inexplicable, reventé un neumático.

Sábado 17.30 hs
"No, pibe, no tiene arreglo, hay que comprar otra"

Sábado 17.34 hs
"No, no hay otra de esas, imposible de conseguir"

Domingo todo el día
Depresión, angustia, posibilidad de suspender vacaciones (eran con el auto)

Lunes 08.00 hs
"Hola, tienen la goma tal?"
"Bueno, gracias"

Lunes 12.00 hs
"A qué precio?". "Cada una????"

Lunes 17.00 hs
¿Pero no tienen garantías las cubiertas?

Lunes 17.01 hs
No

Martes 08.00 hs
Recuperamos la factura de compra que la tenía Magolla (las cubiertas las compró la concesionaria, una cosa rarísima)

Martes 10.00 hs
Gomería donde se compró: cerrada por vacaciones

Martes 11.00 hs
Otra gomería que podría ser: cerrada

Martes 12.00 hs
Me cago en Michelin que no me atienden por teléfono: Me voy a sus oficinas a prenderlas fuego

Martes 13.00 hs
Fin de la discusión acalorada con el Sr. Michelin: me reconocen la garantía de forma milagrosa aunque no tenga un solo papel que la acredite. Llorar en frente del sujeto seguramente colaboró.

Martes 14.00 hs
Gomería en el centro. Cambiamos la cubierta.

Martes 15.00 hs
Luego de haber conseguido lo que conseguí, con lo que me costó, con todos los pronósticos al respecto en contra, siento como si mi miembro hubiera engrosado al menos un 40% y crecido de largo otro tanto.


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miércoles, 11 de noviembre de 2009

QUETREN, QUETREN... QUETREN, QUETREN

El paro de subtes me obligó a viajar en tren.
Podría haber viajado en colectivo, sí, pero prefería no pasar 6 horas diarias a bordo de un mismo colectivo hediondo.
Podría haber tirado una bomba de humo y no ir a trabajar en todo el día con alguna excusa incomprobable, sí, pero preferí resguardar lo poco que me queda de credibilidad para algún día que lo amerite más (un viernes o lunes preferiblemente).

Decidí entonces hacerle frente a mis prejuicios, caminar las 15 cuadras que separan mi domicilio particular de la estación y me comporté como una mezcla exacta entre un nene de 8 y un extranjero que no domina el idioma mientras mi novia se encargaba de sacar boletos, me indicaba dónde pararme para aparecer delante de una puerta y cómo conviene acomodarse dentro del vagón.

Nos bajamos después de 15 minutitos de viajar con aire acondicionado, poca gente en el tren, lindos paisajes durante el recorrido y mucha gente jugando al tenis al costado de las vías en sendos clubes.
Desde Retiro tuve que caminar otros 25 minutos y a pesar de que la osadía en total demandó un poco más de una hora cuyo 80% transcurrió caminando en traje, realmente la disfruté.


Yo creía que el tren era un medio de transportes descontrolado, donde sacar boletos era hacer colas de 40 personas para luego viajar apretado como sardinas con gente olorosa y de dudosa confiabilidad, mucho olor a meo en los vagones y estos últimos cayéndose a pedazos.

La vuelta, confirmó todos y cada uno de mis prejuicios.
Odio el tren. Me cagué de calor, tuve que aguantarme una baranda insoportable y me apoyaron desde Retiro hasta Núñez en más de una oportunidad. Pensé que no iba a poder bajarme de ese vagón endemoniado. En el Tren la gente no se habla, solo se mira y creen que con eso todos tenemos que entender si bajan o no, si se sientan o no, si fueron ellos los dueños de la baranda que no se aguanta.


No veo la hora de estar trabajando en Pilar a orillas de un verde jardín y con pajaritos canturreando durante el mediodía.

No, no, no tengo nada en vista ni ninguna oferta todavía, así que seguiré pasándola como el orto como hasta ahora.

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jueves, 10 de septiembre de 2009

PAL-N / NTSC

Yo no sé mucho de arquitectura, ni de urbanismo, ni de diseño de ciudades, ni de paisajismo (ni de otro montón de cosas, claro está), pero sí hay algo que tengo muy clarito: la diferencia entre una calle peatonal y una que no.

Calle peatonal: solo pasan personas caminando (a lo sumo bicicletas)
Calle no peatonal: pueden pasar autos.

Entonces, la conversión de calle no peatonal a calle peatonal, debería limitarse a poner un policía en cada esquina e impedir el paso de autos.
Si no alcanzan los policías, ponemos vallas (como la Avenida 3 de Villa Gesell a la nochecita).



Esto de tener cerrada Reconquista hace 6 meses, para obras de peatoanlización, me parece un curro.


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jueves, 13 de agosto de 2009

"Vientos de guerra comienzan a soplar"




En los últimos 10 días recibí al menos 4 codazos fuertes, 3 leves, me despertaron 5 veces con un tapado en la cabeza o me pegaron con una bolsa sin querer cuando la apoyaban en el piso.

La guerra antre los que viajamos sentados y los que viajan parados en el subte, está oficialmente declarada.

Hasta ahora esta rivalidad se limitaba a miradas de odio por no haber llegado a conseguir asiento y cancheras muecas de respuesta diciendo "pobrecito... vas a tener que ir parado todo el viaje..."

Ahora, la cosa pasó a mayores: los que viajan parados, a pesar del amor que parece reinar entre ellos que andan todos apoyándose, tienen odio en su interior y hacen todo lo posible para que a pesar de que uno tiene asiento, no lo pueda disfrutar y la pase tan mal como ellos.
Dentro las técnicas más violentas se incluye coordinar con viejitas o embarazadas para que se suban a las estaciones cuando uno se duerme o está lleno de cosas. Si uno no se levanta, quién es el que grita "Un asiento para la Sra., POR FAVOOOOOR"?. Un paradito, claramente.

Si ven que estás conversando con alguien sentado enfrente, se paran justo en el medio para que no lo puedas hacer y algo parecido pasa cuando uno sabe en qué estación bajarse.

Cuando uno anda medio despistado y no sabe si faltan 3 ó 10 estaciones para la que busca, los parados se ponen en una posición especial que imposibilita que uno lea los carteles y se corren cuando el tren abandona la estación.


Están muy hijos de puta estos muchachos, esto no va a terminar bien.

Los que viajamos sentados somos unos santos, obvio.

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miércoles, 5 de agosto de 2009

Subte subdesarrollado

Como si acaso pudiera ser posible, hay un medio de transporte que combina lo peor de todos los demás medios de transporte urbanos.

Éste, Sres., es el PREMETRO

Para empezar, el nombre no es el más acertado.
(La frase anterior quedó medio tibia) el nombre está puesto como el culo.

PRE (antes) y METRO (subterráneo) pretende hacer referencia a que uno se lo tomaría antes de tomarse el subte.
El primer error, es que en base a ese concepto debería llamarse POSTMETRO el carril que va para el otro lado, lo cual traería el siguiente tipo de quilombos: "Me tomo el Premetro y el Subte, hago el trámite y a la vuelta tomo el Subte y después el Postmetro". A vos te parece?.

El segundo error contenido en las mismas 8 letras, es que acá nadie le dice METRO al SUBTE. Eso dejalo para Colombia, Perú, Venezuela, Puerto Rico, Córdoba... pero acá se le dice Subte, que viene de Subtearráneo.

Las herencias que hacen del Premetro un medio de transporte calamitoso provienen de los medios más utilizados: Subte, Colectivo, Tren.

El Premetro al igual que el Subte recorre una vía fija, tiene estaciones predefinidas a lo largo del trayecto y tiene vagoncitos. Las otras características que comparten es que si no estás atento o
no tenés muy claro el trayectote pasás y te la regalo, siempre está hasta las manos (hacen lo imposible para regular la frecuencia así las personas entran con calzador) y cuando uno más lo necesita, están de paro.

También tiene cositas que heredó del colectivo: son roñosos, tienen una máquina de monedas que encima no tiene un chofer que la opere, así que si te morfa las monedas andá a cantarle a José Metrovías, y como anda por la superficie,
si llueve te cagás mojando durante todo el viaje y si hay sol, te derretís. En el caso de que recorra zonas de tumulto frecuente y/o villas donde generalmente andan a los tiros, tenés alta probabilidad de que te peguen un corchazo. Particularmente para el Premetro, el 95% de su recorrido atraviesa zonas de alta probabilidad de lloviznas (de cascotes) aisladas.


Además hay similitudes con el tren: los andenes son tierra de nadie, en el medio de un desierto ponen una escalerita, una plataforma de cemento y que sea lo que el Sr. quiera (el Sr.
José Metrovías) y no hay nadie a quien preguntarle si uno tiene dudas sobre el destino correcto. En el tren está el enmascarado de la boletería (al que solo se le ven los dedos salir por la rendijita de las monedas, pero uno no sabe si atrás hay un mono con una falsa mano de humano o si hay solo una mano). Bueno, en el Premetro ni eso.
El Premetro tiene "ramales", pero que no se diferencian hasta bien entrado el viaje, como las diferentes líneas que salen de Retiro, donde uno se da cuenta que no es el ramal que va a Tigre recién cuando el tren para en José Leon Suárez y se bajan hasta los vendedores ambulantes.


Si Ud. puede evitar el Premetro, se lo recomiendo de todo corazón.

La única necesidad imperiosa estaba asociada a la renovación del registro, que ahora se puede sacar en el CGP de su barrio.
Así que déjese de joder y no se duerma, que si pasan más de 90 días hay que volver al Autódromo.

Y cómo se llega al Autódromo, sino es con 2.5 hrs arriba del 114?
Con el fucking Premetro... iupi!!!

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jueves, 23 de julio de 2009

El karma subterráneo

Por lo general detesto y sufro la morbosidad de los conductores de subte, esos que cuando ven que todo el mundo está paradito de un lado del andén, estacionan su subte en el otro y todos salimos corriendo.

Pero ayer, lo disfruté como si fuera un buen vino y yo tomara vino.


El personaje en cuestión se subió al tren que estaba demorado en la estación hace rato y de todos los pasajeros a disposición me eligió a mí para preguntarme algo.
A mí, que además de tener un humor de mierda tenía puestos los auriculares: como no lo escuché en los primeros 3 intentos se puso un poco nervioso, claro.

La pregunta de por sí estaba mal planteada "hace mucho está parado el subte acá?"

Para mis adentros pensé sobre la teoría de la relatividad de Einstein.
Yo no sabía qué era mucho para este tipo.

A preguntas idiotas, respuestas idiotas "sí, más o menos, no, no mucho, un poco".
Tomá, gil.

A los 3 minutos, enojado por la insistente demora salió hecho una tromba para reclamarle a la pobre chica de la boletería por el retraso.
Cuando estuvo lo suficientemente lejos como para no volver a meterse, sonó estridente la bocina del gusano metálico y se cerraron las puertas mientras el energúmeno las miraba atónito.

Me fui sonriendo las 2 hs y media que duró el viaje hasta Congreso.

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viernes, 17 de julio de 2009

Susurros al oído

Cada vez me duermo más profundo en el subte y solo me despierta el grito del chofer que dice "CATEDRAL, DESCENDER POR FAVOR". (El por favor me parece un poco forzado...)

Tengo miedo que un día de estos le toque un huevo sin querer, en busca de la función snooze.

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lunes, 6 de julio de 2009

Inmudidad taximetrera

A la mitad del viaje ella tuvo que sacar su billete de 100 decidida a "sacar cambio".
Yo no sé si es lo mejor, en los tiempos que corren, darle un billete más o menos limpito a un taxista y que te devuelva varios billetes de dudosa higiene. Pero no iba a discutir.


El vuelto de 70 entonces, se compuso de 1 billete de 20 y todos los demás de 10.

Nótese que como era un cambio grande lo sacó de "su caja fuerte" (SIC) que no era otra cosa que su sudada entrepierna.
Ah, me olvidabe, el tachero se escupió los dedos antes de contar los billetes. SE LOS ESCUPIÓ! En mi vida vi algo así.

Lo que menos me importaba a esta altura es que cambiamos 1 billete limpio por 6 roñosos. Y pensar que cuando me sugirieron que compre en alcohol en gel de a litro me pareció una exageración...

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viernes, 3 de julio de 2009

Resaca de ascensor

De cuando trabajé en Venezuela, una de las cosas que más me llamó la atención era que los ascensores de la oficina se llamaban indicando el piso de destino, la maquinita decía que ascensor iba a venir y uno solo se subía y viajaba.

Cuando se abría la puerta, uno pispeaba si era su parada y se bajaba o seguía.
Más parecido a un subte que a un ascensor.


Cómo puede ser que 6 meses después de haber vuelto, todavía me suba a los ascensores y me quede adentro puteando porque no arrancan?

Cuánto me va a durar esto? Ya me estoy empezando a sentir medio boludón.

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