domingo, 18 de noviembre de 2007

Manual del hincha primerizo (parte II)

Continuando con el manual para el hincha primerizo, es importante que tengan en cuenta los siguientes puntos antes de acercarse a disfrutar de un evento deportivo en vivo:

Convertibilidad: en la cancha todo cuesta lo mismo. La coca, el helado de palito, el bombón helado, la garrapiñada, todo cuesta 4 pe. Importante ir con cambio para evitar sufrir ante vendedores sin monedas.

Tolerancia: la pasión nos hace decir pavadas. No nos fijemos en gente que grita estupideces a los jugadores, ni que tira frases que no resistan el menor análisis. Ante un "que patee Crespo !!!", cuando Crespo ni siquiera está en la cancha, más vale hacer la vista gorda.

Arco cromáticas: no sé si Ud. lo sabía, pero parece que el árbitro no se viste más de negro. Me imagino que seguramente por la tele se debe ver esto, pero a lo mejor no le presté la suficiente atención.

Música folclórica: Prepárense para escuchar las mismas 3 ó 4 canciones repetirse una y otra vez. Por un lado mejor, porque no hay tanto para aprenderse. Aburren un poco sí, pero esto no es un casamiento. La que más sale es "Vamos, vamos Argentina", seguida de "Volveremos, volveremos" y el "Olé, olé, olé/Olé, olé, olé, olá".

Una oportunidad única e irrepetible: no me refiero a disfrutar de un evento de deporte de alto nivel, en compañía de otros 60.000 fanáticos ni mucho menos. Me refieron al hecho de que no hay repetición. Si no viste el gol, no estás seguro de si fue penal o no... lo lamento. Hay que esperar a llegar a casa, para estar bien seguro de qué pasó. Claro, pque para entonces será un poco tarde para discutir con el gordo de al lado o con el cocacolero, no?


Espero que esto sirva de guía util para quienes quieran adentrarse en el mundo de las barras bravas, los domingos de fútbol violento y tirarle sillas al contrario ante una goleada en contra.

Seguir leyendo...

domingo, 11 de noviembre de 2007

Lista de cumpleaños

La lista de casamiento ya es una fija: no hay boda en la que los novios no elijan uno o dos lugares para que los invitados vayan, digan el apellido de los que se casan y elijan de una larga lista los regalos.
Hace un tiempo también se puso de moda la lista de "nacimiento", para que cuando un nene nuevo llega al mundo, los padres "direccionen" al que quiere comprar algo para lo que ellos más necesitan.

Pero y para los cumpleaños? Existe acaso la "lista de cumpleaños".
Si existe, voto para que deje de existir.
Una de las cosas que realmente me rompe las pelotas al momento del regalo de cumpleaños (léase también día de la madre, del padre, del niño, etc.) es que el cumpleañero o alguien cercano a éste nos diga muy sutilmente "me gustaría un par de zapatillas". Qué onda? Qué gracia tiene entonces el regalo? Para qué me rompo la cabeza a ver qué necesitás, qué te puede venir bien, qué puedo comprar, si vos me decís lo que querés. Resulta que entonces la gente se acostumbra al tema y a mí, que no me gusta decir qué quiero me rompen las pelotas 15 días antes de mi cumpleaños porque si no me terminan regalando plata.
Este es el segundo tema: no me gusta regalar plata. Para eso, te pongo de asistente, laburás para mí unos 15 días y ahí te doy la plata que quieras. Pero regalar la plata, no. No soy un banco, viejo. Aparte, me pierdo la oportunidad de hacerte un regalo de 100 pesos pagando solo 80 (o para qué tengo la tarjeta del Río, la del Francés, la del City ????)

Otra cosa con la que no comulgo, es la de regalar cuando quieras. El cumpleaños es un día del año, día importante para unos, dia más intrascendete para otros pero si me vas a regalar algo, que sea ese día, viejo. Nada de "te lo doy en la semana", "se lo compro otro día, no hay drama" o "che, esto es el regalo del año pasado, que me colgué".

Para mí, elegir el regalo de una persona y preocuparse para dárselo el mismo día de su cumpleaños, es amor. Cualquier excepción a esto, es de choto.

Seguir leyendo...

Dulce y calentito



Depravados sexuales, abstenerse. Este humilde blog, por ahora, no se especializa en temas sexuales. Para eso está la gorda Rampolla que tan bien conoce la teoría sobre la cuestión.

Hay muchas cuestiones que dividen al mundo en mitades iguales. Hoy, nos convoca acaso el tema más difícil de todos: la comida.

Dulce y calentito podría ser el nombre de un servicio de Catering, cuyo fuerte sean las cositas dulces y en lo salado los calentitos. Éste, sería el primer servicio que yo no contrataría ni en pedo.Si en la guía hubiera un "Frío y saladito", marco directo y me tiro de cabeza.

Cuando a la tarde nos pica el bagre: Ud. prefiere un alfajor o un paquete de papas fritas? un paquete de galletitas Oreo o un pebete de JyQ?.


A mí me gusta más lo salado. Hoy por hoy, no me compro algo todas las tardes para matar el antojo, pero en mi época de gordo sin remedio, no había tarde en la que no salga un pancho con papitas, un paquete de palitos o un BigMac a $1,50 en el uno a uno.

No significa que después de cenar en vez de una fruta o un postre de chocolate, me mando una milanesa, pero sí es cierto que no muero por el chocolate en casi ninguna de sus formas, pero una picada completa realmente me puede.Lo mismo pasa con la comida caliente vs. la fría. Cuando digo que me gusta más la comida fría, no es solamente que prefieron una ensalada a un puré o un sandwiche a una tarta: también es que me gusta más comer la pizza fría al otro día que la calentita de la noche, que las empanadas de carne me caben más cuando ya se enfriaron y uno se puede mandar más de una al buche como si nada y sin riesgo de quemarse.

También como comida caliente. Me gusta mucho el arroz, la carne me vuelve loco y hago unos ravioles con tuco que son para chuparse hasta los codos.... sin embargo, sépanlo: si dejan unas papitas al horno en la heladera con el objetivo de calentarlas al mediodía siguiente, por mí no se calienten.

Seguir leyendo...

martes, 6 de noviembre de 2007

Corte automático

Hay muchas cosas que tienen "corte automático", la mayoría en el ámbito sanitario.
Entre ellas podemos enumerar:

  • Canilla de baño público.
  • Toallas de papel.
  • Papel higiénico.
  • Duchas en hoteles españoles (por ecología...)
  • Secador de manos.



Yo no sé a quién le dieron a calcular cuánto tiempo debería durar una canilla abierta, pero no conozco a nadie al que no se le cierre la canilla y las manos sigan todavía húmedas. En cualquier baño público, uno relojea al vecino de canilla y va a verlo pegarle a esa mierda de canilla más de una vez hasta que se le vaya todo el jabón de las manos. En el caso de que la canilla sea demasiado rápida, una mano va al botón, la otra aprovecha el chorrito de agua.

Los papeles (higiénicos y toallas de mano) son siempre más chicos de lo que uno necesita. Pero ojo, no necesitamos exactamente el doble de lo que sale, la proporción vendría a ser 1 y medio, entonces con 1 pedazo de papel higiénico con corte automático, nos quedamos cortos (nos manchamos el pulgar y tal vez algún otro dedo); con 2 nos sentimos medio incómodos como quien se limpia con un diario La Nación.

Lo peor de todo, tal vez sean los secadores. Estos bichos no siempre andan de la misma manera: los hay de botón, de sensor, de aplauso y qué sé yo cuántas maneras más de encenderse, pero todos tienen una constante: calientan poco y se apagan un poco antes de lo que uno necesitaría. Uno diría "pero prendelo de nuevo y dejate de joder...". La obvia respuesta desde este blog a aquellos que opinan así, tienen 2 explicaciones: a) los de atrás lo quieren usar y si le vuelvo a dar al botón alguno va a tocar bocina; b) no me puedo pasar 3 horas adentro de un baño hasta que me queden las manitas secas como culo de vieja... tengo cosas que hace.

Por último, un aviso a la sociedad toda: los que viajen a España (al menos a Madrid y/o a Barcelona), vayan preparados para vivir unas de las experiencias más ridículas que el ser humano puede vivir en una ducha. Después de unos minutos la ducha corta sola. Sí, como escucharon, la ducha corta sola. Entonces, a mitad de jabón, shampoo, crema enjuague o jabón pasando por partes poco públicas, hay que sacar una mano de donde esté y darle a un botón. La temperatura del agua es imposible de regular y no se sorprendan si todos los que salen de bañarse, putean envueltos en una toalla.

Seguir leyendo...

Escenas de la vida conyugue-laboral

Quienes trabajan en una oficina, pasan más tiempo del que pasan despiertos en la oficina y rodeados por sus compañeros de trabajo, que fuera de éste y rodeados por sus familiares. (Si a esto además le sumamos el tiempo que lleva llegar e irse del trabajo, las horas extras y los llamados post-oficina, alguno se va a pegar un tiro, así que mejor ni lo nombro).
Lo cierto, es que la vida de oficina es distinta a la vida no-oficina. A veces, hasta son completamente opuestas... cuál es la verdadera vida y cuál es la que está patas pa´arriba?

Un ejemplo de esto, son los cumpleaños.
En la vida "normal", la de afuera de la oficina, cuando uno cumple años está acostumbrado a invitar a sus seres queridos a comer y seguramente reciba algún que otro regalito.
Resulta que en la vida de oficina, las cosas funcionan completamente al revés: uno tiene que llevar regalos a la oficina (facturas, brownies, chocolates, etc.) y todos lo invitan a uno a almorzar.

Otra cosa en la que la vida dentro y fuera de la oficina se diferencian, es en el consumismo.
Cuando uno vive fuera de la oficina, cuando necesita algo se acerca a un supermercado, una perfumería, un almacen o algún negocio de otro ramo.
En la oficina, un representante de alguno de estos rubros se acerca a nosotros y nosotros compramos independientemente de lo útil o no que esto nos resulte. Es así, como la gente compra DVD vírgenes sin saber para qué son, cremas para la cara en base a pepinos y pepinos y aceitunas verdes en salmuera por kilo, sin tener la menor idea de si esto verdaderamente es un ahorro o no con respecto al precio del mercado "off oficina".

Además, hay una cuestión exraña al respecto de los hábitos alimenticios. Muchos en sus casas, se acostumbraron a mirar la televisión, escuchar la radio o poner un poco de música mientras comen en familia.
Acá, en las oficinas, se hace de todo (después de todo hay que laburar, no?) y de mientras se come de todo. Qué es de todo? DE TODO: galletitas con queso blanco y mermelada, helado, tostadas, grisines, galletitas dulces y saladas a cualquier horario, sandwiches de milanesa completos, papas fritas de paquete y de las otras, combos de McDonald´s, parrillada completa para 4, ravioles con tuco, caramelos de todos los gustos y texturas y alguna que otra manzana verde.

Si Ud. es parte de esta gran familia que componen los ámbitos de oficina, lo invito a expresar sus propias vivencias... para que uno se vaya haciendo un poco una idea de lo que puede llegar a encontrar, vió?

Seguir leyendo...