Atención: hay más de 10 cosas que odio del verano, pero hice un esfuerzo y las racionalicé en un número que al mundo moderno parecería caerle simpático que es el 10.
- La ubicación en el calendario del verano es pésima. Por alguna razón asociada a nuestro lugar en el mundo, el verano empieza justo después del Diciembre social, derivando en que lleguemos al momento de sacarnos las remeras para asolearnos, con más panza que en cualquier otra época del año. Esto es realmente increíble.
- Los placeres de la vida quedan relegados, tal es el caso del asado. Llega Enero y todos esos maricones que durante el año prefieren las pastas a un buen pedazo de vacío y las mesas frías a un choripán aprovechan la época estival y las altas temperaturas para frases del estilo "está medio pesado para asado, mejor comamos algo más livianito".
- Toda la ropa es más fea e incómoda: las camisas de manga corta quedan como el culo (eso es un hecho irrefutable), los pantalones de lino parecen viejos desde el primer día.
- Debe haber seguramente un fenómeno que lo explique, pero yo no lo conozco. Lo que sí sé, es que el olor de los camiones recolectores de basura (que ya bastante espantoso es durante todo el año) empeora con el verano. No sé si será que la basura transpira, que se descompone más rápido o qué, pero verdaderamente apestan.
- Andar con ojotas por la calle puede parecer un relajo y una situación agradable, pero nos obliga a estar más pendientes de la existencia de cucarachas, teresos y charquitos de agua podrida. Qué tipo de relajación es esa entonces?
- El cine, refugio de las almas calurosas por su fuerte aire acondicionado, se llena de películas para pendejos. Parece que los únicos que están de vacaciones son ellos, motivo por el cual la mitad de las películas de cartelera son de Disney, y las que no tienen algún motivo infantil en el título o en la trama.
- A menos que tenga una causa justa, como estar ganando un torneo de tenis que nos deje u$s 1.000.000 de premio o que nos estemos garchando a 2 rubias despampanentes en una isla paradisíaca, transpirar es una situación realmente espantosa. Sentir como de un momento para otro miles de gotas se acercan por pequeños agujeritos que no sabíamos que teníamos en toda nuestra piel para suicidarse al vacío al unísono, no puede terminar en nada agradable. Transpirar en el subte, camino al subte, subiendo una escalera, en un ascensor de esos todos cerrados, en un auto antes de prender el aire acondicionado, en mi casa que no tengo aire acondicionado, cocinando porque no se puede prender el ventilador de techo y en otros quichicientos lugares más, es realmente insoportable.
- Nuestro reloj biológico nos hace creer que estamos en el lado equivocado del mundo. Ahora que cambiaron la hora, resulta que anochece a las 10 de la noche y mi cuerpo verdaderamente se niega a cenar mientras haya luz. Entonces? Entonces empiezo a tener hambre recién a partir de las once y media de la noche y no termino de cenar a las 2 de la mañana. Claro, que al otro día ningún compromiso se retrasa, porque si no no tendría sentido haber adelantado la puta hora, no?.
- Todo anda a medias. Cualquier oficina pública, consultorio médico, medio de transporte o canal de televisión, está a mitad de máquina. Con esto de que la gente tiene esa rara costumbre de irse de vacaciones, durante todo el verano se está en una de 3 situaciones: a punto de irse de vacaciones; de vacaciones; recién vuelto de vacaciones. Sea como sea, nadie tiene un carajo de ganas de trabajar.
- El amor no se hizo para el verano. Los pechos de las chicas que caminan por la calle Florida, nos hacen replantearnos un poco la vida, pero el sudor, el pegoteo, la cara toda transpirada y el maquillaje corrido de nuestra media naranja nos terminan de convencer. "Mi amor, te parece que dejemos todo como está y nos pegamos un llamadito en mayo, junio?"
Y Ud.? Prefiere el verano, el invierno o es una marica que se va a inclinar por las estaciones "grises" como el otoño o la primavera?
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