lunes, 14 de enero de 2008

Las 10 cosas que más odio del verano

Atención: hay más de 10 cosas que odio del verano, pero hice un esfuerzo y las racionalicé en un número que al mundo moderno parecería caerle simpático que es el 10.

  • La ubicación en el calendario del verano es pésima. Por alguna razón asociada a nuestro lugar en el mundo, el verano empieza justo después del Diciembre social, derivando en que lleguemos al momento de sacarnos las remeras para asolearnos, con más panza que en cualquier otra época del año. Esto es realmente increíble.

  • Los placeres de la vida quedan relegados, tal es el caso del asado. Llega Enero y todos esos maricones que durante el año prefieren las pastas a un buen pedazo de vacío y las mesas frías a un choripán aprovechan la época estival y las altas temperaturas para frases del estilo "está medio pesado para asado, mejor comamos algo más livianito".

  • Toda la ropa es más fea e incómoda: las camisas de manga corta quedan como el culo (eso es un hecho irrefutable), los pantalones de lino parecen viejos desde el primer día.

  • Debe haber seguramente un fenómeno que lo explique, pero yo no lo conozco. Lo que sí sé, es que el olor de los camiones recolectores de basura (que ya bastante espantoso es durante todo el año) empeora con el verano. No sé si será que la basura transpira, que se descompone más rápido o qué, pero verdaderamente apestan.

  • Andar con ojotas por la calle puede parecer un relajo y una situación agradable, pero nos obliga a estar más pendientes de la existencia de cucarachas, teresos y charquitos de agua podrida. Qué tipo de relajación es esa entonces?

  • El cine, refugio de las almas calurosas por su fuerte aire acondicionado, se llena de películas para pendejos. Parece que los únicos que están de vacaciones son ellos, motivo por el cual la mitad de las películas de cartelera son de Disney, y las que no tienen algún motivo infantil en el título o en la trama.

  • A menos que tenga una causa justa, como estar ganando un torneo de tenis que nos deje u$s 1.000.000 de premio o que nos estemos garchando a 2 rubias despampanentes en una isla paradisíaca, transpirar es una situación realmente espantosa. Sentir como de un momento para otro miles de gotas se acercan por pequeños agujeritos que no sabíamos que teníamos en toda nuestra piel para suicidarse al vacío al unísono, no puede terminar en nada agradable. Transpirar en el subte, camino al subte, subiendo una escalera, en un ascensor de esos todos cerrados, en un auto antes de prender el aire acondicionado, en mi casa que no tengo aire acondicionado, cocinando porque no se puede prender el ventilador de techo y en otros quichicientos lugares más, es realmente insoportable.

  • Nuestro reloj biológico nos hace creer que estamos en el lado equivocado del mundo. Ahora que cambiaron la hora, resulta que anochece a las 10 de la noche y mi cuerpo verdaderamente se niega a cenar mientras haya luz. Entonces? Entonces empiezo a tener hambre recién a partir de las once y media de la noche y no termino de cenar a las 2 de la mañana. Claro, que al otro día ningún compromiso se retrasa, porque si no no tendría sentido haber adelantado la puta hora, no?.

  • Todo anda a medias. Cualquier oficina pública, consultorio médico, medio de transporte o canal de televisión, está a mitad de máquina. Con esto de que la gente tiene esa rara costumbre de irse de vacaciones, durante todo el verano se está en una de 3 situaciones: a punto de irse de vacaciones; de vacaciones; recién vuelto de vacaciones. Sea como sea, nadie tiene un carajo de ganas de trabajar.

  • El amor no se hizo para el verano. Los pechos de las chicas que caminan por la calle Florida, nos hacen replantearnos un poco la vida, pero el sudor, el pegoteo, la cara toda transpirada y el maquillaje corrido de nuestra media naranja nos terminan de convencer. "Mi amor, te parece que dejemos todo como está y nos pegamos un llamadito en mayo, junio?"

Y Ud.? Prefiere el verano, el invierno o es una marica que se va a inclinar por las estaciones "grises" como el otoño o la primavera?

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jueves, 3 de enero de 2008

Qué necesidad?

¿Hace falta ponerle 35 alfileres a las camisas que uno compra?

Si uno anda fuera de su casa y se mancha, se rompe o por algún motivo necesita una prenda de vestir de urgencia (llámese calzones, medias, pantalones, etc.) puede meterse a cualquier local, comprar y ponerse.

¿Cualquier prenda? No, con las camisas no se puede porque te las dan tan dobladas que hay que plancharlas antes de usarlas. Malísimo.

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Transporte y medio: en 2

Un viejo y conocido pero efectivísimo chiste al respecto de los transportes, consiste en lo siguiente: cuando alguien le pregunte algo así como "cómo vas a ir hasta tal lugar?" Ud. contesta "en dosh". Tiene que ser un "dos" pero tirando a la palabra "Dodge". Ante la cara de sorpresa de la persona que lo interrogó, que no sabía que Ud. disponía de un vehículo de esa marca Ud. remata con un "en dosh patash".
Las risas no serán exageradas, pero siempre habrá algún boludo que no lo sepa.


En definitiva entonces, podemos considerar que el caminar no dejar de ser un medio de transporte. Tal vez no caiga dentro de los cánones habituales de lo que uno describiría como transporte público, pero coincide con estos en varios sentidos. Sobre todo, en lo peligroso que puede ser ir de un lugar a otro caminando.

Cuando uno va en auto, tiene la suerte de que ante una maniobra brusca del de adelante uno pisa el freno, pega un volantazo o de última se pega un toquecito con el de la frenada, nos intercambiamos los datos personales y de seguro y ya. Nada grave. Caminando, uno no tiene esa velocidad de reacción. Un poco porque solemos descreer de que alguien pueda tener un accidente caminando y un poco porque somos bastante pelotudos. Sea por un motivo o por el otro, si vamos muy pegados al de adelante, sobre todo si es a toda prisa por las calle del centro, no faltará la vieja o el turista que de repente SE CLAVE en el medio de la calle. Sí, paran como si hubiesen llegado a su casa. Faltaría solamente que se saquen las zapatillas ahí nomás y pongan los pies en remojo. Un amigo mío, que tiene la suerte de vivir en pleno centro se puede dar el lujo del siguiente comentario cuando se sucede un hecho de este estilo: "Sra., yo vivo acá a 3 cuadras, no quiere que baje unos mates y nos quedamos charlando acá en el medio también????"

Otro hecho de altísima peligrosidad para el peatón, es conocido técnicamente como el "cálculo de cruce perpendicular". El mismo refleja la relación entre la punta de nuestro pie hábil (derecho o zurdo según la mano con que escriba) versus el talón no-hábil de la persona que cruza delante nuestro.
Uno viene caminando tranqui y llega la esquina. Al igual que si estuviera al volante, baja un poquito la velocidad, mira para los 2 lados y se dispone a seguir adelante. Solo se detendrá un poco cuando vea a alguien más embalado que uno que no mira para los costados al cruzar. Entonces, se produce el choque plástico entre un tren a toda marcha que no paró ni un segundo y nosotros que no calculamos del todo bien y le enganchamos "como quien no quiere la cosa" el talón con la puntita del pie. Es jodido, pero si sale bien el otro se puede pegar lindo golpazo con la baldosa, eh.

Las señalética no queda excenta de este mundo a pie, sin embargo no existe un método standard para las indicaciones. Uno no va a andar con tres luces colgadas del culo para indicar si piensa frenar, doblar a algún costado o estacionarse prendiendo las balizas. Entonces, pasa lo que pasa: que cuando uno quiere sobrepasar a otro no sabe si se puede mandar o no porque a lo mejor justo viene un árbol más adelante.

Sr. Peatón, tenga en cuenta que su vida depende solamente de Ud. y que revisar periódicamente sus zapatos, ir al médico a que le revise el tren delantero y realizar chequeos de control antes de salir a hacer grandes caminatas pueden hacer la diferencia.

Si tomaste alcohol, no camines. Perdés reflejos y podés perder la vida.

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Traductorado público en playa

En el verano, en la playa, todos estan/estamos más relajados.
Bueno, todos no porque el bañero y los que venden choclos no la pasan de 10, pero el común de la gente sí.
Entonces, eso lleva a que se produzcan conversaciones, reflexiones, silencios y miradas que no podrían encontrarse a las 3 de la tarde de un martes en Florida al 300.
Seguramente Ud. esté camino a la playa.

Si no es hoy, será la próxima quincena. O la otra. O la otra. Y si no es este año porque eligió las montañas, será el próximo año pero algún día Ud. irá a la playa.



Entonces, es importante que no le pierda pisada a la siguiente guía, que lo ayudará a manejarse con exactitud lingüística acorde al ritmo atlántico:

  • Si no estuviera en la costa, el comentario sería "Es increíble lo que la emisión de gases le hace a la atmósfera. Yo no puedo creer que sabiendo las consecuencias del calentamiento global y el efecto invernadero no se respete a raja tabla el tratao de Kioto". Pero en la inmediatez de los pies enmilanesados la frase se transforma en "Hoy es un día bien para insolarse...".

  • "Me llama la atención como el capitalismo logró meterse de lleno en estructuras que deberían no estar afectadas, demostrando una vez más que la economía terminando apoderándose de la política y no es esta última quien define el destino político de los países y las Naciones". En Las Toninas: "Cómo puede costar $5 un choclo??? Estamos todos locos!"

  • "En el mundo se deberían distribuir de mejor manera los recursos naturales porque no puede ser que haya gente en algún lugar que crezca con la percepción de que un plato de comida es un lujo que pocos pueden afrontar". Claro, que si Ud. se encuentra lagarteando en San Clemente el comentario baja drásticamente el nivel filosófico para convertirse en un "No te clavarías 2 churros bañados??? Ah..."


Si quiere adaptarse al ritmo reagge de la playa en el verano, solo tiene que pensar muy pocas veces lo que dice, hablar todo el tiempo posible de comida y ocupar su cabeza en preocupaciones del tipo "cómo me conviene agarrar el tejo?", "hace mal comer con la malla mojada?" o "llevo las paletas a la playa?".

Desde este blog le decimos: No, no lleve las paletas a la playa. Son una garcha.


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jueves, 20 de diciembre de 2007

Diciembre social

No importa cuantos cumpleaños haya en Julio.
Da lo mismo si todos sus amigos se quieren casar en Agosto o si por algún extraño motivo se pone de moda festejar el comienzo del otoño y en Marzo se arman terribles fiestas.
NUNCA JAMÁS UD. TENDRÁ TANTOS EVENTOS SOCIALES COMO ENTRE EL 1 Y EL 31 DE DICIEMBRE.

Nada de lo anteriormente expuesto es una novedad, pero hete aquí una práctica guía para que el próximo Diciembre no le cague la vida como este que se está yendo:

  1. Si puede, porque Ud. es más o menos capanga en un grupo social, trate de ir adelantantando la fiesta de fin de año a finales de Octubre o durante Noviembre. Esto permite separar un poco más una ingesta de sandwiches de miga de la otra y disfrutar todas un poco.
  2. Ocupe su tiempo en cuestiones no sociales: trabaje el doble, procure tener un familiar enfermo y/o cometa un delito excarcelable. De esta manera, no tendrá tanto tiempo para "disfrutar" Diciembre
  3. Proponga consignas que rocen lo imposible. Cuando le manden un mail para organizar algo Ud. debe tirar opciones del tipo "me gustaría que nos juntemos el Jueves después de la oficina en el Zoo de Luján" o "por qué no hacemos algo distinto y comemos sushi de cangrejo?" o "chicos, por qué no hacemos una fiesta todos vestidos de rojo y negro" o pelotudeces de ese estilo. Esto resultará en que: a) no se pueda organizar nada; b) se organice y sea verdaderamente entretenido; c) no lo inviten nunca más a ningún lado, que es lo mejor que puede pasarles.
  4. Superponga actividades. Organizar todo el mismo día, facilita que uno tenga solamente un día muy pero muy agitado por semana, yendo de un lugar a otro cada media hora, pero el resto de la semana sean un verdadero disfrute.
  5. Vomite a los 2 minutos de llegar a un evento.
  6. Llegue tardísimo, después de llamar a cada rato diciendo que está atrasado pero nunca diga porqué se atrasó. Cuando llegue al lugar hágalo puteando y con cara de pocos amigos. Esto garantiza que nadie le pregunte nada. (Gracias Luchin)
  7. Minimice la importancia del fin de año con frases como "yo los quiero todo el año, no hace falta que organicemos algo para despedir el año" o "mejor nos vemos para darle la bienvenida al que viene, no?"



Si ninguno de estos consejos da resultado, al menos saque el mayor provecho posible de todos los encuentros: cómase todo y chúpese todo. Siempre hay tiempo en Enero para aflojarle un poco a las tortas de chocolate y los canapés.

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