domingo, 19 de octubre de 2008

SJT: Síndrome de la Justicia Tardía

Durante años sufrí viendo a flacos con abdominales marcaditos, a bellas rubias de caderas sinuosas pero firmes y a fibrosos homosexuales reprimidos morfarse una vaca al lado mío mientras yo sufría calculando las calorías de cada zanahoria.

Kilos y kilos de pasto acompañando porciones "magras" cuando el verdadero deseo me llevaba a alimentarme con bondiola con papas fritas. PREFIERO LA BONDIOLA CON PAPAS FRITAS AL BIFECITO CON TOMATE, TODA LA VIDA!!!!

Todos los que comen como un cerdo pero son flaquitos se basan en el mismo razonamiento: es una cuestión de metabolismo.

Claro, como el metabolismo nunca fue lo mío, me tenía que conformar con el olor y con picar alguna del plato de al lado, no?.

El recientemente descubierto SJT o Síndrome de la Justicia Tardía, tiene los siguientes síntomas:

1) Al mirar fotos viejas de algún progenitor, otrora con una delgada figura digna de película hollywoodense hoy devenido en padre gordito pero tierno pensar "qué raro...a mi edad mi viejo era re-flaquito"

2) Detectar cierta adiposidad en la zona de glúteos femeninas y/o áreas salvavidezcas masculinas, que nunca se creyó que podrían aparecer.

3) Encontrarse a uno mismo fisgoneando en la internet, googleando frases del tipo "porqué ya no me siento tan flaco", "dietas para no gorditos" y "lipoescultura de la vergüenza"

4) Pedir media porción de fritas en vez de una entera y condimentar la hamburguesa de McDonald's con medio sobre de ketchup, medio de mayonesa, medio de mostaza.

5) Llamar llorando a ese amigo gordito al que siempre le dijeron "pero si vos sos pura ternura, Gordo... la mina que te quiera te va a querer por lo que sos" admitiendo que siempre fueron una mierda de personas porque sabían que ganaban con la facha.


Una vez que se llega al síntoma número 5, no hay vuelta atrás.
Todos esos flaquitos que siempre chapearon con su metabolismo, con su privilegiado físico, con su "yo como lo que quiero y no engordo", sepan que la justicia existe.

Solo que a veces tarda algunos añitos en llegar...


Jijijijiji.


(Después dicen que los gordos somos resentidos. Noooooooo, ni en pedo)

2 comentarios:

Rondita dijo...

Mi viejo es gordo, pelado, malhumorado, con presión alta, colesterol y trigliséridos. Cuando tenía mi edad poseía un cuerpo pribiligiado, sano como pocos y una melena abundante. ¿Será que el futuro es tan guacho que le gusta jugar con uno y tirarnos varias pistas para que vayamos sufriendo en este presente por un paso ajeno que se relaciona con un futuro propio?. En fin, prefiero ser un gordo come matambritos de la casa con papas reyillas a un flaco come milanesas de soja con ensaladas un millon de veces, total mujeres y plata son lo que sobra.
Un abrazo leito

Luchin dijo...

Qué cosa más rara, yo también lo he pensado. Hoy me encuentro comiendo una mierda de ensalada todos los días al almuerzo, un pan y ojalá mucho aceite de oliva, para engañar la pitón que llevamos dentro (un gusanito suena muy cursi). No sé si será el metabolismo o la raza o el calor ambiental, la cosa es que me muevo en los kilos de hace 6 años con una desviación estándar de 2 kilos. La verdad es que la curva de tendencia está plana en estos años, pero ya había observado que la gran mayoría aumenta sus kilos con el paso del tiempo.

Caso destacable, con raras excepciones, son los futbolistas, grandes deportistas hasta los 30, grandes parrilleros hasta los 50, grandes barrigones hasta que la muerte los separe.

Sino mirar a maradona, o a cazelli, o a cualquiera.

Termino agradeciendo a rondita por el aporte, no el del blog, que siempre hace aportes, sino más bien por la palabra nueva que nos ha enseñado hoy.

Saludos.