jueves, 20 de septiembre de 2007

Sabiduría oriental

Era un miércoles 19 de Septiembre de 2007 como cualquier otro.
Apenas pasaditas las 7 de la tarde, ese horario en donde empieza a picar un poco el bagre y el mundo se divide en 2 mitades exactamente iguales: los que prefieren atacar al dragón interior con un alfajor de chocolate de 3 capas y los que dada la cercanía de la cena, optan por lo salado.

Bajé del subte, subí las escaleras de la estación Medrano muy despacio y ahí estaba ella...

La miré y me dije "Claro... cómo no se me ocurrió antes?"

Pero si desde chico, veía a la gorda Rita a la vuelta de mi casa, en la gallitetería de 24 de Noviembre y San Juan agarrarse una entre lata y lata, para que el día ses más llevadero... Será ésta la famosa sabiduría oriental de la que tanto se habla?

A la salida de la estación, hay un quiosco chiquitito, que tiene ventanita para los 2 lados: para la avenida y para la escalera del Subte. Casi que uno podría salir, comprarse algo en el quiosco y volver a subirse al coche rojo de la línea B sin respirar ni una gota de aire fresco.

En ese quisquito, atiende una Sra. china (o japonesa o peruana, no solo no sé sino que tampoco es importante... tenía ojos rasgados).

No vi el acto completo, pero lo vi lo que necesitaba.

Lo justo y necesario para que la sonrisa me durara 3, 4 cuadras y hoy le dedique esta pequeña reflexión.

La Sra. se estaba llevando a la boca una papafrita, de esas de paquete, bien finita, pero grasosa como tiene que ser una papa frita de paquete.


Tony Blair engrasándose las manos

Cuando la papa ya estaba segura y ella pudo sacar la mano para agarrarse otra, vi que entre la mano y la papa, había algo más... algo raro, algo que conocía, pero que nunca había visto entre una mano y una papa frita de paquete.

No, Sres., no era un hilo de baba hediondo. Era una bolsa de nylon, de esas chiquititas que los que atienden en un almacén se ponen en la mano antes de meterla en una lata llena de galletitas de chocolate, para agarrar algunas y pasarlas a la bolsa con la que depués uno se va a su casa.

Y resulta que ella, la china, estaba usando una bolsa de estas para comer papas fritas del paquete sin engrasarse las manos. Una genia !!!

Cuántos paquetes de papas fritas habré dejado de comer en mi vida, porque me quedaban las manos todas engrasadas y no podía agarrar las monedas para el colectivo o estaba por ver a alguien y no daba para andar con las manos todas brillosas o chupándome los dedos.


Y pensar que todo se resolvía con una simple bolsa de nylon...


Desde aquí, me pequeño homenaje a la china del quisquito de la estación Medrano del Subte B. Si pasan por ahí, a eso de las 7 de la tarde y la ven llevándose una papa frita de bolsa a la boca, no dejen de saludarla de mi parte y decirle que es una fenómena.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Querer comer papas fritas sin engrasarse las manos es un acto incompleto; es como querer meterse al mar pero no llenarse de arena cuando salís, es como querer comerse una milanesa con papas y huevo frito y querer que no te caiga como una bomba; es dar clase y esperar que todos tus alumnos se porten bien; es como jugar al truco y si ganás no humillar al rival o si perdés tener una cara de culo que te la pisás. Forma parte de la idiosincracia. Si empezamos a comer papas fritas con bolsas de nylon... ¿qué sigue? ¿el pancho con cuchillo y tenedor? Como acto para comer papas fritas, es muy prolijo, pero le falta humanidad.

Pachi

Rondita dijo...

Lo que no notaste Leito es que esa misma bolsa de nailon es la que usa para servirle a sus clientes lo que le piden de productos sueltos, pan, factura, papas sueltas, mani, palitos, galletitas, etc, todo se agarra con la misma bolsa que utilizó para llevarse las papas fritas a la boca, ¿o te pensaste que la cambiaba?.
Un abrazo

juuli dijo...

hola leoo
mama me dijo que esa señora existia antes que yo naciera
bueno dado que vos sos mi hermano tendrias que saber mucho de mi
entonces te dejo que entres a este link:
http://www.apreguntar.com/encuestas.php?id=46f2ef3c1d36e
me gustaria que estes en uno de los primeros
un abrazo
yo
juuli

Diego dijo...

Me acuerdo de la historia de un amigo que volvió a su pueblo de la infancia después de muchos años a visitar un compañero de colegio. En el tiempo de su visita, una mañana muy agitada, se ofreció a llevar al hijo de este compañero al colegio para, por una parte darle una mano a los padres que estaban en pánico por unos trámites irresolutos y, por otra, la que a él le interesaba, recorrer ese camino, que mucho tiempo atrás había recorrido... Y fue así nomás que tomó la mano del infante e inició su desafío: caminar esas gloriosas 6 cuadras hasta el colegio.
El andar fue muy ameno, según contó, y cada paso que daba era un recuerdo que surgía... hasta que en un momento casi al llegar a la esquina, recordó al viejo de la casona que vendía esos cubanitos con dulce de leche que tanto le alegraban sus mañanas... Casi acelerando el paso, intrigado sobre si el viejo aún allí estaba, dobló la esquina y ahí... El viejo, la casona y, por supuesto los cubanitos se presentaron a su vista...
Contento con el hallazgo le compró cubanitos al pibe, se compró unos cubanitos para él (estaba seguro que el sabor estaría inalterable) y continúo camino al colegio... Al regreso y luego de dar unas vueltas (y haberse comido los cubanitos) decidió volver por el mismo camino pero por la mano de enfrente... al llegar frente a la casona vió al viejo preparando, un cubanito para reponer los vendidos.... Ahí estaba, con una dedicación.... y la cuchara que empujaba... y un poco más de dulce de leche... y otra vez a empujar ... y otra cucharada... y en el momento cúlmine... el viejo le dá tremendo lenguetazo al cubanito, de abajo hacia arriba, para darle esa forma redondeada, geométricamente perfecta, y tal vez ese sabor tan especial... Y este amigo... agachó la cabeza, con las manos en los bolsillos, silvando bajito, siguió caminando y se quería matar...
Paz y larga vida!.
DAM

Eduardo dijo...

Que Grande Leo,

Juro que nunca la vi...también no tenía la costumbre de tomarme el subte por las mañanas....pero sabes que voy a traerme esta tecnología a Brasil...
Un grand saludo,