miércoles, 18 de noviembre de 2009

El que come y no convida tiene un sapo en la barriga.

Hay golosinas difíciles de compartir, por diversos motivos.
Las hay demasiado ricas hasta el punto que duele resignar un pedacito (tal es el caso del Mantecol); las hay un poco duras, que al intentar quebrarlas terminamos perdiendo todos y las hay indivisibles por su tamaño o consistencia (qué querés, medio chupetín? dejate de joder).

Aunque por ninguno de estos motivos, hay una golosina que es más difícil de compartir que cualquier otra: el tic-tac.

La medida exacta para convidar son 2 pastillitas.
En el primer intento, siempre sale una sola pastillita y el que quiere ser convidado mira a
l que convida con cara de "no me vas a dar solo una, no?".
En el segundo intento, salen por lo menos 10.

Y ahora?

No te vas a comer las 11, porque sos un zarpado (y si son de mentol, te morís al instante)
Si te comés 2, qué hacemos con las otras 9? Después de haber reposado en tu asquerosa mano, al paquete no vuelven, eh.


Entonces?
Lo mejor sería comer tic-tac cuando no hay nadie a quien convidarle alrededor... o dejar de comer tic-tac, claro.

6 comentarios:

La otra de mí dijo...

yo con las tic tac no tengo onda

Lulú dijo...

Eso porque no probaste las rojas!
De todos modos, lo que tienen de bueno las tic-tac es que podes comerlas a escondidas, no es como otras pastillas que las tenes que andar pelando y te ocupan lugar en la boca. El secreto de las tic-tac es sacar disimuladamente de a una y comértela cuando los demás están distraídos

Mathew dijo...

Sabias palabras, tanto con los tic tac como por el mantecol.
ODIO COMPARTIR EL MANTECOL.

Saludos

eMe dijo...

Deje de comer esas porquerías, quiere.
Los tic tac NO son golosinas!

REINA TERESA dijo...

¿Tic Tac a escondidas? El Tic Tac suena ya desde el nombre, Lulú, por favor. Está en su naturaleza ser una golosina buchona. Como abrir una lata de gaseosa. Maldito sonido llamabuitres para que se acerquen a manguear el sorbito necesario para bajar el chegusán. Comprate una. Todos tomaríamos un sorbo, nos alcanza a todos un sorbo, pero alguien tiene que comprar la botellita. Gracias a dios existen las aguas tónicas, hacen justicia solitas porque nunca le gusta a más de uno por recinto.

Ahora, por qué no hacen botellitas de un sorbo? "Shot Coke" se puede llamar y que la medida sea esa, la del vasito del tequilazo. Cincuenta centavos, humedecés tu boca y desde ahí retoma el control la sección "saliva". Atentos, genios del marketing.

Rogelio Borratintas dijo...

La solución es ponerlas sobre tu mano, y luego pasárselas al convidado. El excedente lo devuelve uno mismo al paquete, con sus manos. Tu mugre, tu tic tac, tu vida, tu boobaloo.

Si no le gusta, que las tire.