viernes, 14 de agosto de 2009

En carne propia

Uno no es boludo y sabe que está entrando a un baño público o semi-público con las consecuencias que eso implica.

Pero una cosa es saberlo y otra MUY PERO MUY distinta es sentir la tabla calentita.


Es como ver en carne y hueso al ex-novio de una actual pareja... da cosita pensar lo que pasó ahí, che.

2 comentarios:

madamelulu dijo...

pero usted va probando tablas por ahí? no le enseñó su mamá a hacer sentadillas?

pmc27 dijo...

La comparación del final es sublime.

Lo peor es la siguiente situación: llegar al baño (de la oficina) casi corriendo y que estén ocupados todos los cubículos. Pero justo se desocupa uno.

O sea... no sólo sabés que la tabla va a estar calentita, sino que sabés quién es el que la calentó.