martes, 13 de octubre de 2009

Las pastillas del abuelo

Algunas mañanas, incluso antes de despertarme definitivamente, me tomo una aspirina para combatir el mareo/dolor cervical/dolor de cabeza de haber dormido pensando vaya uno a saber en qué.

Antes de ducharme una pastillita de esas chiquitísimas que vienen siendo para regularizar la flora y la fauna intestinal.
Es que tiene que ser media hora antes de desayunar...

Con el desayuno puede haber Vitamina B o complejos vitamínicos varios, depende si el día es par o impar. Como se toman día por medio, conviene hacerlo así.

A eso de las 12 me suele doler la panza.
Pero no de adentro para afuera, más bien de afuera para adentro.
Entonces una buscapina deja las cosas en su lugar.


Pero la puta, qué dolor de cabeza ma da la buscapina. No sé si será que me lleva toda la sangre del cuerpo al estómago o qué, pero después de que me duela la panza, me empieza a doler la cabeza.
Cosa de mandinga. Pero nada que no se resuelva con una buena cafiaspirina.


Antes de dormir, me tengo que sonar los mocos y tomar un antialérgico... que es más por las dudas que otra cosa.
De paso me lavo los dientes y me hago buches con el enjuague para dientes sensibles,



Mañana será otro día.
Pero a este ritmo, no sé si llego a los 30.

1 comentario:

La otra de mí dijo...

usté está hecho mierda