miércoles, 15 de julio de 2009

La curiosidad mató a la silla

En épocas mozas de juventud rechoncha, no me confiaba con sillas de plástico berreta y las prefería de hierro, de madera, los bancos de plaza o de última me quedaba paradito simil-estoicamente.

Ayer sentí que volvían a mí esos años, cuando recostado para asimilar la picada monumental que me venía deVorando, la silla plegable de plástico con herrajes de chapa se empezó a quejar: Salió volando un pedazo de plástico que estaba atornillado al herraje (a quién se le ocurre?), pero todavía se mantenía de pie.


Me dije entonces para mí mismo: "no te reclines, sentate derechito y no va a pasar nada".

A los 20 minutos me había olvidado. O me confié, vaya uno a saber.
Lo cierto es que me volví a reclinar, la silla se hinchó las pelotas y se terminó partiendo en mil pedazos.
Mi humanidad en el suelo, mi dignidad duramente golpeada y los mocosos alrededor estallando de risa.

Seguramente será tiempo de negociaciones para que vuelvan las sillas hermanas a ésta que tenemos en casa como rehenes. Serán arduas negociaciones sin duda.

2 comentarios:

madamelulu dijo...

noooooo que feo golpe, afortunadamente su viejo chotismo está en la mente y no en los huesos.

la que no va a negociar solo buscar dijo...

Mi preocupación está en que no sé qué pasa con debora porque yo puse comida rica para que eventualmente sea devorada....
En cambio me quedo tranqui porque "todos me comieron bien"